labios de seda,
silvestres como violetas
y tímidos como pájaros.
Varias noche los tuve cerca,
tan cerca que pude olerlos
alían a sándalo,
mi lengua hambrienta se los bebió bajo las albas.
Eran salvajes como ella,
como sus quince años,
eran vampiros en mi vagina
que con mi orgasmo se alimentaban,
eran perversos como las calles que recorría
y eran muy dulces cuando me amaban.
Labios de seda
que extraviaron mis deseos.
SALOMÓN BORRASCA



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