EL PLASMA QUE ES EL CUARTO ESTADO DE LA MATERIA TIENE EL SECRETO DE LA PIEDRA FILOSOFAL


Quienes afirman que el plasma está en la sangre, tienen una verdad objetiva porque en todos los estados de la materia está la energía del universo y la sangre es nuestro estado líquido. El plasma es un estado propio, es la misma energía creadora que los hombres de la luz ubican en el disco de los deseos, que los metafísicos llaman el centro sexual. En este cuarto estado de la metería está la clave de la piedra filosofal que en la antigüedad los alquimistas consideraban la conversión de los metales en oro, es una verdad objetiva los estados de la materia tiene todos los metales pero las culturas que tenían el conocimiento de la energía en lo micro y en lo macro consideraron siempre el oro como el metal precioso, le hacían culto y lo relacionaban con el astro sol, es es parte de la simbiótica de la piedra filosofal que está en cada uno de nosotros y que cada uno activa desde su propia burbuja. Descubrir los secretos del cuarto estado de la materia es aproximarse a la eternidad de la misma. Así como he dicho que el cielo y el infierno son estados interiores, afirmo en mi ignorancia y reconociéndome como una hierba más, que la tierra prometida, la parte edénica es un estado interior donde el hombre que logra ser asistido por la luz recupera su memoria y regresa al lugar donde fue expulsado. El plasma es la energía del cerebro, no solo es energía creadora, sino también energía que transforma y en efecto puede convertir los metales de nuestro cuerpo en unas energía preciosa alimentada por el mismo éter . No obstante que el poder del plasma es una de las muy pocas cosas que se pueden comprobar en el plano físico por ejemplo por medio de la misma vida, no olvidemos que espíritu es lo que alimenta la materia, ese espíritu es energía , es plasma. Hay mucha gente que lo vive arrojando de su estado edénico, es decir somos nosotros los que nos sacamos del paraíso. La transformación de los metales en oro es un simbolismo de la liturgia más sublime de nuestro espíritu, donde nuestra parte instintiva, nuestra parte humana es controlada por el espíritu e impide que nuestra parte mala active la anti materia. El espíritu del universo, el éter, el padre eterno, Dios o como le quieran llamar a nuestra fuerza creadora, solo es afín a la vida, a la energía. No es el espíritu el que nos abandona sino nosotros los que abandonamos el espíritu.. Nacemos porque dos discos deseos permitieron la manifestación máxima de los electrones y protones ahí está el origen de la vida, un hombre y una mujer se encuentran en un estado de exaltación máxima de conciencia o de inconsciencia, riegan una semilla, está es verdad que sólo pueden entender los hombres de la luz o de la sabiduría tolteca, Umberto Eco el hombre que lo sabía todo y el antropólogo Carlos Castañeda por medio de la simbiótica descubrieron la tragedia que era para los toltecas el derrame. Hasta ahí puedo opinar , el resto es de la sabiduría de cada persona.. Salomón Borrasc

MATEMÁTICA DE SALOMÓN BORRASCA
Se trata de una ciencia nueva inspirada en los conceptos de Aristòteles y Galileo éste último decía que el universo no es más que una composición de números, Aristòteles afirmaba que el hombre puede acercarse a todo por medio de la observación, la deducción, y la lógica,.Salomón Borrasca dice que la energías es ascendente y descendente, habla de que los planos de la energía de Dios son infinitos, para este poeta y matemático de Palmira, Valle, Colombia cada átomo ,cada célula tiene un código de Dios. La matemática cuántica se refiere a la suma y resta de los actos de la conciencia ,quiere decir que con las buenas acciones se suman números superiores de energía y con las malos actos se restan la energía de los campos de la conciencia. la matemática cuántica nos aproxima a Dios aplicando un estricto orden de nuestros actos de conciencia. así como en la matemática creada por el hombre se suman y se resta, en la matemática cuántica se suma y se resta la energía de los campos de la espiritualidad. en la física cuántica o también denominada por los físicos , el hombre reconoce espacios vibracionales de lo intangible, de los inexplicable y denominan estos confines de la energía superior como agujeros negros.

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POS-FILOSOFÍA
Salomón Borrasca dice mi pensamiento no es filosofía , la filosofía te aporta unos argumentos que te conducen A darle poder sólo a lo material. La POS FILOSOFÍA te aporta elementos que permiten encontrar en ti tu propia verdad que no es más que la verdad de el espíritu, las dos se mueven en diferentes extremos, tan grande es el pensamiento como el espíritu, tan grande es la imaginación como la idea.
TEORÍA DE LA POS FILOSOFÍA DE SALOMÓN BORRASCA Todo tiene dos miradas, la que se aproxima a la verdad y la que se aleja de la verdad, incluso, todo tiene varias miradas, porque la energía tiene planos, y todos acogemos una verdad acorde a nuestra necesidad espiritual. Antes de la filosofía, el hombre solo tenía una concepción espiritual de todo, los que tenían riqueza, la veían como un regalo de Dios y los que tenían pobreza, sabían que les faltaba espiritualidad para merecerla. No quiero justificar el papel de Constantino, simplemente imaginamos que sería de esta humanidad si solo tuviese la mirada materialista de los filósofos, en mi parecer, no existe rastro del hombre, nuestros antepasados ​​hubieran entrado en tal depresión que ellos mismos se hubieran inmolado, no es posible, no es viable, sostenerse cuerdo en este reino con la mirada materialista de los filósofos sin la esperanza del espíritu, esa esperanza es la única miel que alimenta nuestros corazones ante la decepción miserable y vileza de la que no tenga un soplo de espíritu.. Necesitamos de esa miel, de esa ambrosía en nuestros corazones para que nuestras células reciban un hálito de esa luz avasallan te de la conciencia universal .
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En el humilde concepto de este analfabeta que no descarta la posibilidad de estar loco y quien considera la verdad como un concepto personal, frase extraída del budismo, los físicos pioneros de la mecánica cuántica y de los agujeros negros, entre otros hombres grandes que se declararon ateos, estuvieron muy cerca de la energía de Dios . Una vez se encontraron con espacios vibracionales cuánticos, sus egos de científicos, que no les permitía aceptar nada por encima de ellos, incidió para que le dieran nombres ambiguos a lo que tenía nombre propio, energía de Dios. Los físicos en su ego no le atribuyen a la materia el elemento de Dios para no sentirse subordinado, entonces para ellos la materia tiene tres estados, el líquido, el sólido y el gaseoso. Y el cuarto estado que es el plasma, está en el sol y en las estrellas, es decir, ni la tierra, ni los mares, ni el hombre tiene ese estado que no tiene forma líquida, sólida o gaseosa y que es energía pura. Cuando manifiesto que la antimateria está en la mente, me refiero a la mente inferior, la mente superior al ser de Dios tiene el plasma y la energía de Dios habita en nuestro cerebro.

sábado, 25 de agosto de 2012

NUEVOS POETAS ARGENTINOS:FUETE LOS ANDES. En una Argentina sometida a crisis que no cesan, la literatura joven existe y palpita. Casi nadie lo sabe, casi nadie la lee, pero mientras tanto se escriben obras muy importantes, esencialmente originales. Con algunas excepciones, su estética elude el realismo decimonónico y prescinde de entonaciones trágicas, con ecos de escritores alejados de las poéticas del ’70, como Hebe Uhart o César Aira. Es difícil ser trágico en un entorno detenido y resignado, es difícil ser realista cuando se trata de contar un presente sin raíces en el que sin embargo el pasado acecha (ese pasado inimaginable, detrás de 1976) y la realidad huidiza, insegura, está suspendida en la nada."No, viejo, a mí no me joden. El mundo tiene veinte años", dice un personaje de Memoria Falsa, de Ignacio Apolo. Es la edad que tiene él. La novela es de 1996, el mundo nació en 1976. Lo de antes, imposible imaginarlo. Con otra edad, "Laurita de Apuba" es una ex militante que salió -mágica, como un espíritu- de su fortaleza, para encontrar en la ciudad al hijo de 20 años que le arrancaron. Ella tiene otra versión: "El mundo había desaparecido o yo me equivocaba, o había desaparecido yo del mundo".La narrativa que jóvenes escritores y escritoras están haciendo en la Argentina durante los últimos diez años se pregunta cosas así, pone en cuestión el estatuto elemental de la existencia. Incluso “La traducción”, de Pablo de Santis, o “Crímenes imperceptibles” de Guillermo Martínez, policiales deductivos (género de la "verdad" por excelencia), solucionan los asesinatos con una lengua fantástica, como De Santis, o con un sutil grado de incertidumbre, como Martínez, que aunque acumula con ritmo atrapante hecho sobre hecho, se contradice desplegando teorías sobre la inconsistencia de la verdad y de las cosas, o justifica este diálogo:“-Alguien que trepa desde atrás y lo ataca en la oscuridad... Parece la única posibilidad razonable. Pero no fue lo que vimos.-¿Usted se inclina por la hipótesis del fantasma? -dije.Para mi sorpresa, Seldom pareció considerar seriamente mi pregunta y afirmó lentamente, con una leve oscilación del mentón.-Sí, entre las dos prefiero por ahora la hipótesis del fantasma.” Sombras nada más.Sombras en pena que no logran enterrarse, pasiones derrotadas, lugares donde sólo quedan "los contornos, el polvo de los días y los muertos en torno a nosotros, como reclamos", como escribe Florencia Abatte en “El grito”. Herencias de un pasado que estos escritores no vivieron pero los marca, que aparece a veces explícitamente y muchas otras agazapado. El modo en que el pasado está presente no es casi nunca "políticamente correcto", el que "hay que tener". Como si esa carga siniestra presionara, amenazara, obstaculizara, culpara, como si no pudiera discutirse con ojos propios, generacionales, los saludables ojos insolentes de quienes no lo vivieron. Si la razón política no puede, el arte (la literatura) sí: el inconsciente de la creación, ese otro juego."Pero ella no sabía o no se acordó que las mellizas Hóberal u Hoberol (...) volvemos para hablar hasta después de muertas", advierte la voz fantasmal de “La asesina de Lady Di”, de Alejandro López Rey, cerrando un relato que logró a su modo lo que todavía no pudo hacer esta sociedad: confesó culpas, castigó, hizo justicia. Claro que él "a su modo" cambia todo: la asesina es una cholula loca por Ricky Martin, una víctima es Lady Di."Una de las formas que adopta la memoria es un género que, aunque reconoce raíces en nuestra tradición, trae también una novedad muy importante: es la narrativa de horror", opina una atenta lectora de los nuevos, la escritora Ana María Shua. Podría decirse que muchos escriben cuentos de fantasmas. A veces en sentido literal: aterradores como en “Marvin”, de Gustavo Nielsen, desopilantes como “La asesina de Lady Di”, mentales como Rata paseandera, de Patricia Suárez. Otras, son más metafóricos: mundos fantasmagóricos en “El calígrafo de Voltaire”, de De Santis, realidades indiscernibles o mediáticas en “Zaira y el profesor”, de Betina Keizman o “El bailarín de tango”, de Juan Terranova; jóvenes apáticos que parecen flotar en un mundo inaceptable mientras se observan entre sí con estupor y tedio, en “Hojas de la noche” o “Examen de Residencia”, de Eduardo Muslip; sometidos, atrapados en pesadillas absurdas donde el poder hace sus festines, en “El núcleo del disturbio”, de Samanta Schweblin o “El sueño del señor juez”, de Carlos Gamerro. Esta literatura sospecha de lo que existe, percibe la compañía de un mundo malogrado al que no se le pudo nunca dar sepultura. Reaparece la ausencia de algo entrañable u odiado pero que acompaña con el persistente reproche de los abandonados. Es la patria derrotada y abandonada en “Gaijin”, de Maximiliano Matayoshi, libro de un realismo extraño por su silencio sutil. O la patria lejana en “Perdida en el momento”, de Suárez, o el pasado que remuerde en “Aún”, de Mariano Dupont, donde acecha la culpa por un desaparecido. Los tonos son bajos, melancólicos, hasta jocosos, nunca urgidos o dramáticos. ¿Acaso hay alguna urgencia? "Hoy nadie protagoniza nada y parecería que esa vacancia se prolongará indefinidamente", comenta Eduardo Muslip pensando en los escritores de su generación. "Nuestra preocupación mayor es conservar la sensación de que lo que hacemos tiene sentido."El entorno quieto tiene no obstante una ventaja estética: la denuncia exasperada, la solemnidad, suenan huecas. "Ya no existen presiones ideológicas que lleven a encarar determinados temas. Nos hemos librado simultáneamente de dos tipos de censura: de la mordaza de la dictadura, pero también de la autocensura de las buenas intenciones", dice Shua. Esto da frutos: "variedad muy grande de poéticas y cierta libertad respecto de los géneros", registra en los nuevos el crítico y escritor Noé Jitrik.Por todo eso, con el horror y la culpa coexisten el humor y el juego; la combinación es extraña, negra, potente. Como los niños que se divierten imaginando cómo se destripan los muñecos de guerra, muchos relatos son a la vez atroces y divertidos. Un ejemplo es “Las islas”, de Carlos Gamerro, novela monumental que algunos levantan como estandarte generacional.En “Dos veces junio”, de Martín Kohan, mientras se festeja en las calles el Mundial del ’78, el poder discute en los sótanos si hay que robar el hijo de una parturienta o torturarlo para hacerla hablar. No hay diversión, por supuesto, en ese horror nada ficcional, inscripto brutalmente en nuestra memoria, pero sí juego. Un juego tan amargo que ya no es juego: "La formación argentina (con especial atención a la procedencia de sus integrantes): Fillol, River Plate; Olguín, San Lorenzo de Almagro...", recita el texto hasta el final, interrumpiendo serenamente su historia insoportable. Sigue y de pronto vuelve: "La formación argentina (con especial atención a las fechas de nacimiento de sus integrantes): Fillol, 21 de julio de 1950; Olguín, 17 de mayo de 1952,...". Después es la especial atención a la estatura, después al peso... Difícil no reír, difícil reír. Es difícil leer lo que nunca hubiera debido tener que escribirse. Una historia que ya pasó pero no pasó, de la que hay que hablar pero no hay cómo, de la que no se es responsable (Kohan tenía 12 años en 1978) pero se pagan sus precios, que no les pertenece pero les pesa, que paraliza pero exige actuar.Con rabia, Juan Terranova explora otra respuesta al mismo dilema: "¿Qué pasó, Marconi? ¿Por qué la Argentina se volvió un país de mierda?", pregunta estupefacto, con sus veintitantos años, el protagonista de “El caníbal”. Pregunta a quien corresponde, a la generación de sus padres, y con un escritor de ellos establecerá su diálogo caníbal: "Porque yo tenía ganas de comérmelo a Villegas. Tenía ganas de que nutriera mi cuerpo. Mi cuerpo, mi existencia, las páginas de todos aquellos libros que sin su sangre en mis venas, ni su carne en mi carne, no habría podido escribir. Porque Villegas y todos los forros de su generación (...) están adentro de nuestra historia, formando y condicionando nuestra manera de pensar y de actuar. Por eso sentí ganas de comérmelo a Villegas. Comérmelo sin ritual, por el puro placer de que no existiera, y por la necesidad de que persistiera en mí."Comerlo sin ritual y sin obediencia, comerse el plato del sórdido fracaso para digerirlo mal y vomitarlo en forma de otra cosa, de otra escritura, una que no atañe solamente al pasado argentino. Hay otras ausencias presentes, más realistas, en las miradas exiliadas, marcadas por la ajenidad, de Matayoshi, de Ana Kazumi Stahl (“Catástrofes naturales”, “Flores de un día”), de Andrea Rabih (“Cera negra”), quien explora con humor y tristeza -nunca con sentimentalismo- su radical diferencia de mujer en un mundo masculino. Y está la ausencia de lectores: escribir en una sociedad que no lee.Mal negocio.Casi nadie compra literatura argentina actual. ¿Por qué? Los jóvenes escritores acusan a las empresas editoriales: "Las personas compran lo que les venden y un lector se educa", dispara Matayoshi. Y Jitrik: "Las editoriales no hacen mayor esfuerzo por defender sus propios libros, no hay premios que no respondan a estructuras publicitarias, los suplementos culturales son pobres". Sin embargo una editora, Julia Saltzmann, de Alfaguara, contraataca: "La ausencia de lectores se debe a factores que me explico más como lectora que como editora. Yo misma antes leía narrativa argentina y ahora ya no tanto. Y sigo leyendo a escritores que nacieron bastante antes de los ’60. Desde fines de los ’60 hasta entrados los ’80 leí mucho a nuestros compatriotas (aquí Julia cita a narradores muy reconocidos). Y después... después seguí leyendo a los mismos, sumando a Fogwill y Uhart. De jóvenes, nada o casi nada. No recuerdo nada que me haya impactado realmente. Así que no me extraña que el mercado responda así".No todos están de acuerdo. Sin nombres, Jitrik habla de "gente de indudable talento". Fogwill, Vicente Battista, Elvio Gandolfo elogiaron a estos autores y otros, como Sergio Olguín o Claudio Zeiger. Pero eso no convoca público. "Las editoriales nos promocionan poco", lamenta Suárez. Las grandes casi no los publican, las pequeñas les cobran, o cobran subsidios y no invierten en promoción.Para Saltzmann la baja calidad condiciona: "Las empresas comerciales necesitan vender, o invierten en autores de mucho prestigio". Siempre necesitaron vender, precisa Shua, pero ahora hay que vender rápido: "Las editoriales argentinas fueron compradas por grandes grupos internacionales. El efecto es la concentración, internacionalización y la exigencia de rédito inmediato".¿Acaso no da plata el libro que se abre camino y gotea firme, lentamente? Para los sellos pequeños, sin duda: "Nuestros libros son de catálogo, perduran", dicen orgullosas Sandra Contreras y Adriana Astutti, críticas y editoras de Beatriz Viterbo. Como Simurg o Adriana Hidalgo, no soportan las presiones de una impersonal Casa Matriz. ¿Por qué se extinguieron las editoriales argentinas que nos hicieron primeros en la industria cultural de Hispanoamérica? ¿Por qué fueron vendiéndose, una a una, a gigantescos grupos extranjeros? Hay varias causas, el desinterés argentino por su propia literatura es una. "Como parte del exitoso proyecto cultural de la dictadura, se rompieron los canales que vinculaban a los lectores argentinos con los textos de sus escritores", dice Shua.Fortaleciéndose en esos canales rotos surgió con la democracia una literatura académica, prolija, construida artificiosamente desde teorías literarias posmodernas, que obtuvo mejores o peores resultados. Las carreras de Letras organizaron su propio canon aristocrático con obras que solamente se leen allí. Hoy, con excepciones, se siguen manejando así. Lo que se vende es sospechoso por principio, lo que se lee con facilidad es malo, lo que cuenta una historia que no se autojustifica con teorías literarias no vale. Que la vida y la literatura vibren juntas sin pasar por la academia es una mala palabra.Quizás por eso algunos argentinos dejaron de leer argentinos. Otros se habrán cansado de buscar en vano sus amores literarios anteriores, del mundo malogrado: querrán leer a Cortázar cada vez que estos jóvenes quiebren el realismo, pero no lo encontrarán. Encontrarán a Borges, a quien no amaban en el mundo malogrado. Querrán leer a Walsh cuando busquen la política, ¿pero acaso Walsh tuvo que hacer arte político en un mundo detenido, de muertos sin sepultura? ¿Podría imaginar, como Schweblin en “El núcleo del disturbio”, la revolución como una rebelión de consumidores de cerveza en un bar posmo? ¿Podría contar que esos tomadores combaten dormidos y dejarán "sobre la almohada o sobre el escritorio la baba pegajosa de un sueño de revolución"?Lectores espectrales"Percibimos que pertenecemos a un grupo no muy chico pero poco relevante socialmente", dice Muslip. Muchas obras plantean esta soledad, el desencuentro alrededor de escribir y leer, lo que en un pasado impensable compartieron masivamente los argentinos. Suárez inventa lectores inverosímiles; Terranova o Keizman exploran efectos de la noticia policial. En “Leer y escribir”, de Ariel Bermani, una biblioteca fantasmagórica detiene fatalmente a los pocos lectores que se atreven: "Son siete las puertas que deben pasar para llegar a la sala de lectura. Walter los confunde indicando un falso camino, o los invita a ingresar por una puerta pequeña, disimulada en la pared (...) convenciéndolos de que se trata de un atajo". Es "la peligrosísima puerta de los lectores perdidos (...) al borde de la desesperación y la miseria". Como los demás argentinos, pero solos.En “Insomnio”, Cohen imaginó Bardas de Krámer, una ciudad cárcel, decadente, donde sus habitantes ya no duermen de noche ni saben leer o escribir. ¿Todos? No, hay dos o tres que no. En Argentina son más pero no están mejor. Deambulan entre compatriotas somnolientos que ignoran sus obras, tal vez para no tener que reconocerse a sí mismos. InventarioFlorencia Abbate (1977). El grito. Emecé, 2004.Ignacio Apolo (1969). Memoria falsa. Premio Proyección 1995, Ed. Atlántida, 1996.Ariel Bermani (1967). Leer y escribir. Segunda Mención Premio Clarín Novela 2003, próxima aparición en Interzona.Pablo de Santis (1963). La traducción. Planeta, 1998. El calígrafo de Voltaire, Seix Barral, 2000.Washington Cucurto (1973). Cosa de negros. Interzona, 2003.Mariano Dupont (1965). Aún. Premio Emecé 2003, Emecé, 2003.María Fasce (1969). La felicidad de las mujeres. Destino, 2000, La verdad según Virginia, Planeta 2004.Carlos Gamerro (1962). Las islas. Mención especial en el concurso de novela para autor inédito de Ed. Sudamericana y Secretaría de Cultura de la Nación 1997, Simurg, 1998. El sueño del señor juez. Sudamericana, 2000. El secreto y las voces. Norma, 2002.Ana Kazumi Stahl (1964). Catástrofes naturales. Sudamericana, 1998. Flores de un solo día. Seix Barral, 2002.Betina Keizman (1966). Zaira o el profesor. Beatriz Viterbo, 1999. Martín Kohan (1967). El informe. Sudamericana, 1997. Dos veces junio,Sudamericana, 2002.Alejandro López Rey (1968). La asesina de Lady Di. Adriana Hidalgo, 2003.Guillermo Martínez (1962). Crímenes imperceptibles. Premio Planeta Argentina 2003, Ed. Planeta, 2003. Acerca de Roderer. Planeta, 1993. La mujer del maestro. Planeta, 1998 Maximiliano Matayoshi (1979). Gaijin. Premio novela UNAM Alfaguara 2002. Alfaguara, 2002. Eduardo Muslip (1965). Hojas de la noche. Primer premio Concurso Colihue de novela juvenil 1995, Colihue, 1997. Examen de residencia. Simurg, 2000.Gustavo Nielsen (1962). Playa quemada. Alfaguara, 1994. Marvin. Alfaguara, 2003.Sergio Olguín (1967). Lanús. Norma, 2002. Filo. Tusquets, 2003. Angela Pradelli (1959). Turdera. Emecé 2003. Amigas mías. Premio Emecé 2002, Emecé 2002.Andrea Rabih (1967-2001). Cera negra. Simurg, 2000.Samanta Schweblin (1978). El núcleo del disturbio. Premio del Fondo Nacional de las Artes, 2001, Ediciones Destino, 2002.Patricia Suárez (1969). Rata paseandera. Subsidio a la creación de la Fundación Antorchas, 1997. Bajo la luna nueva. 1994. Perdida en el momento. Premio Clarín Novela 2003, Alfaguara, 2003. Juan Terranova (1975). El caníbal. Ediciones del Dragón, 2002. El bailarín de tango. Ediciones del Dragón, 2003.Claudio Zeiger (1964). Tres deseos. Destino, 2002. Nombre de guerra. Destino, 2003. Los vientos y los molinos - Por Vicente Muleiro Periodista - Escritor Me permito discrepar ligeramente con un concepto de Elsa Drucaroff sobre la nueva generación y su época, ése que dice que "es difícil ser realista". Con la mirada en gran parte de los mismos textos, "me parece" que lo difícil para un escritor de estos años es qué hacer con tanta abundancia de realidad. Ese problema, creo, no se le presentó a Borges o a Cortázar, que le adosaron frondosas capas de imaginación verbal a un territorio material acechado por desiertos varios. Acaso el problema de la creación literaria por estos pagos tenga que ver con lo irresuelto de un hiperrealismo macabro (sí, la dictadura) y los picos de crispación política y social que nos someten más a la tiranía del presente que al ámbito de los sueños. Qué hacer con esos vientos para imaginar los propios molinos bien puede ser la cuestión.

NUEVA POESÍA CHILENA Fuente: Juan Cameron. Frente a una interesada visión acerca de la actual poesía chilena, es necesario establecer una lista de los mejores poetas menores de treinta años, más allá de los discursos, opiniones y de la insistencia de algunos medios de comunicación masiva.Mucho se discute, en Chile, en torno a las voces que representan lo mejor de nuestra poesía. Y, frente a los tiempos que vienen, pareciera justo nombrar a aquellos poetas menores de treinta años -los novísimos- con talento y mayores posibilidades de desarrollo.Para establecer los límites debemos fijar una fecha límite de nacimiento -el año 1975- sin por ello olvidar a quienes le preceden inmediatamente y que son, a lo largo y ancho del país -y en una lista presumiblemente incompleta- los siguientes: Armando Roa Vial (1966), Sergio Madrid (1967), Jaime Luis Huenún (1967), Adán Méndez (1967), Jesús Sepúlveda (1967), Gabriel Cereño (1968), Kurt Folch (1970), Germán Carrasco (1971), Yanko González (1971), Christian Formoso (1971), Alejandra del Río (1972), Javier Bello (1972), David Preiss (1973), Ismael Gavilán (1973), Osvaldo Ángel (1973), Santiago Barcaza (1974), Cristóbal Joannon (1974), Andrés Adwanter (1974) y Leonardo Sanhueza (1974).No se trata de una simple y tajante división cronológica. Quienes nacen a partir de 1975 integran una nueva camada de autores que brillan, muchas veces, con luces propias y ajenos a las tendencias observadas -por norma general- en la veintena de los citados anteriormente.La proposición de los novísimos requiere objetividad, tolerancia, buena lectura y la casi imposible condición de no contaminarse, como crítico, con la fuerte presión de muchos sectores interesados. En primer lugar, el escasísimo interés de los medios de comunicación sobre la cuestión creativa, salvo la farándula, se refiere en forma exclusiva a «casos» o «fenómenos» que puedan llamar al interés público por cuestiones ajenas a la literatura. La llamada «opinión pública» respecto a un pretendido gusto estético ha sido demasiado manipulada en los recientes treinta años como para tornarse confiable. El efecto Zurita -muy legítimo en sus comienzos- puede repetirse aún frente a poetas como Eduardo Llanos, Germán Carrasco y luego, a partir de este último, con Kurt Folch y Alejandro Zambra. Estos son casos a observar en su desarrollo, con muy distintas calidades literarias entre ellos; pero todos con una suerte de aparataje publicitario que, en mayor o menor medida, les ha sido favorable.Por otro lado la crítica menor, la crítica«maldita» emergida en forma anónima a través de las páginas web o del murmullo público, ha hecho su parte. Producida por la envidia, la ignorancia, la ausencia de lecturas y el cultivo de una estética, resulta insoportable respecto a estos autores y frente a otros cuantos destacados, como son los casos de Naín Nómez, José María Memet, Andrés Morales, Sergio Badilla y otros pocos agredidos por sus quince minutos de fama. Pero a esta falta de objetividad ha contribuido, con mucho, la pretenciosa y oscurecedora opinión universitaria.Frente a la posibilidad de establecer una antología de novísimos dentro de la poesía chilena, al parecer solamente seis nombres, por el momento, reunirían las condiciones necesarias. Y estos serían los siguientes:Rafael Rubio, nacido en Los Angeles en 1975. Reside en Santiago y pertenece a una estirpe de poetas junto a Alberto Rubio Cruchaga y Armando Rubio Huidobro, su abuelo y padre respectivamente, ya fallecidos.Alejandro Zambra, nacido en Santiago en 1975 y autor de un par de promisorios libros: Bahía inútil (1998) y Mudanza (2003). Zambra es además crítico literario de Las Últimas Noticias.Antonia Torres, nacida en Valdivia en 1975, quien publicara, en 1999, Las estaciones aéreas. Poeta de fuerte emoción, su trabajo ha sido recogido en numerosas recopilaciones del género.Damsi Figueroa, nacida en Talcahuano, en 1976, quien es autora de dos poemarios y se considera una de las voces femeninas más serias en las últimas décadas. Eduardo Jeria, nacido en Valparaíso, en 1977 y egresado de psicología, autor de Persona Natural, en 1999, cuya obra le ha significado la Beca de la Fundación Neruda y otros importantes reconocimientos.Y, por último, Karen Toro, nacida en Valparaíso, en 1980, y cuyo único libro, El silencio crece en el jardín (2002), ha llamado la atención de lectores y críticos consagrados, postulándose como una de las mayores creadores de la Quinta Región del país.Los autores novísimos pueden ser muchos. De hecho, cada provincia del país aporta con numerosos cultores. Pero frente a la opinión pública, a veces confundida por cuestiones que van más allá del género, es necesario precisar estos nombres.

POETAS COLOMBIANOS Gonzalo Arango, Jaime Jaramillo Escobar, Eduardo Gómez, Mario Rivero, José Manuel Arango, Nicolás Suescún, Giovanni Quessep, Jotamario Arbeláez, Miguel Méndez Camacho, Armando Romero, Raúl Henao, Raúl Gómez Jattin, María Mercedes Carranza, Juan Manuel Roca, Juan Gustavo cobo Borda, Antonio Correa Losada, Luz Mary Giraldo, Fernando Rendón, Piedad Bonett, Santiago Mutis Durán, Julio César Arciniegas, Amparo Osorio, Guillermo Martínez González, Eduardo García Aguilar, William Ospina, Javier González Luna, Hernando Guerra Tovar, Jorge Torres Medina, Armando Rodríguez Ballesteros, Gabriel Jaime Franco, Mery Yolanda Sánchez, Orietta Lozano, Fernando Linero, Gustavo Adolfo Garcés, Álvaro Marín, Flóbert Zapata, Fernando Herrera Gómez, Nicanor Vélez, José Zuleta Ortiz, Mauricio Contreras Hernández, Miguel Torres Pereira, Luz Helena Cordero Villamizar, Gabriel Arturo Castro, Ramón Cote Baraibar, Myriam Montoya, Gonzalo Márquez Cristo, Enrique Rodríguez Pérez, Juan Felipe Robledo, Winston Morales Chavarro, John J. Junieles, Federico Díaz Granados, Juan Sebastián Gaviria, Robert Max Steenkist. Renata Durán, Álvaro Rodríguez, Elkin Restrepo, Jorge Bustamante García, Andrea Cote, Fernando Denis, Argemiro Menco Mendoza, Joaquín Mattos Omar, Jorge García Usta, Yirama Castaño, Mario Eraso, Henry Luque Muñoz, Tallulah Flórez, Hernando Socarrás, Armando Orozco, Róbinson Quintero, Rafael del Castillo, Nelson Romero, Eugenia Sánchez Nieto, Jaime García Mafla, Rómulo Bustos, Luis Fernando Macías, Armando Orozco, Ómar Martínez, Darío Jaramillo Agudelo, Jorge Cadavid, Víctor Gaviria, Ana Milena Puerta, Alfonso Carvajal, Antonio Silvera, Julián Malatesta, Ómar Castillo, Luis Iván Bedoya, Carlos Vásquez, Samuel Jaramillo, Hugo Chaparro, Guillermo Linero, Carlos Patiño, Colombia Truque Vélez, Hernán Vargas Carreño, José Luis Díaz Granados, Miguel Iriarte y Carlos Castillo

viernes, 24 de agosto de 2012

NUEVA POESÍA MEXICANA El Festival Cosmopoética 2012, que organiza la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, España, y que se celebrará del 20 de septiembre al 7 de octubre, llevará a la capital cordobesa una representación poética presidida por la diversidad y la exquisitez, destacando la reunión de los poetas del Grupo del 70, los llamados “Novísimos”, término acuñado tras la famosa antología Nueve novísimos poetas españoles, de Josep Maria Castellet.Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez —coordinador de la primera edición del festival— o el hoy novelista Vicente Molina Foix son algunos de los grandes poetas que se encontraban en esa antología y que asistirán a Cosmopoética 2012. Entre las influencias de estos poetas españoles, entonces jóvenes y hoy considerados clásicos, estuvieron el cordobés Pablo García Baena y la estética de Cántico.Luego se irían uniendo a esta sensibilidad novísima otros excelentes poetas como Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, Jenaro Talens y Antonio Carvajal, que estarán también en Cosmopoética, acompañados de algunos de sus estudiosos principales, como Juan José Lanz y Túa Blesa. Así, 42 años después de la acuñación del término “Novísimo”, se producirá en Córdoba la gran reunión de una de las mayores generaciones en lengua española de los últimos cincuenta años.Al mismo tiempo que este Grupo del 70, habrá una representación de la generación anterior, la del 50. Así, Cosmopoética acogerá de nuevo a José Manuel Caballero Bonald, con una mesa centrada en su último libro, Entreguerras, como la culminación de su obra, y también asistirá Manuel Mantero, un poeta que ha escrito sus libros en Estados Unidos.Otros poetas serán Juan Cobos Wilkins, Antonio Ribero Taravillo, Manuel Moya, Adolfo Cueto, Nuria Barrios, Ignacio Elguero, Luis Muñoz, Ana Isabel Conejo, Javier Lostalé, Kepa Murua, Jesús Aguado, Pablo Guerrero, Luis Artigue, Fernando Delgado o el último Premio Loewe, Álvaro García. Varios de ellos participarán en el homenaje a Antonio Machado por el centenario de su libro Campos de Castilla, y en el homenaje a Vicente Núñez, presidido por Pablo García Baena. Una mesa redonda coordinada por Pepa Merlo abordará las voces poéticas femeninas de los años 20.La poesía emergente contará con Rubén Martín Díaz, Luis García Gil, Vicente Simón, Sara Mesa, Pablo Gutiérrez, Carlos Contreras Elvira, Diego Vaya o Miguel Ángel Ortega Lucas, todos editados y varios de ellos premiados, además de un escritor becado por la Residencia de Estudiantes, coordinados por José Daniel García.La poesía cordobesa estará representada, entre otros, por Francisco Onieva, Juana Castro, José Luis Rey, Alejandro López Andrada o Manuel Lara Cantizani, además del Grupo Antorcha de Paja —con la presentación de un ensayo sobre la revista— acompañados del ganador del Premio Ricardo Molina Ciudad de Córdoba, el gaditano Javier Vela.Además, Cosmopoética incluirá en su programa al escritor Pierre Michon, considerado un hito de las letras francesas contemporáneas, traducido a casi todas las lenguas, autor de una obra inclasificable presidida por la amalgama de géneros literarios donde la novela se encuentra con la biografía, la historia con el mito, todo ello nutrido por la sustancia poética de un lenguaje de gran exactitud verbal.Considerado por la crítica como “seguramente, el mayor escritor europeo vivo”, su intervención consistirá en una conferencia central sobre su obra Rimbaud el hijo, en el que abordará no sólo su construcción del personaje, sino también la relación entre novela y poesía.Habrá, asimismo, mesas sobre las relaciones entre la poesía y la narrativa y también varias novedades formativas: el taller “Cómo se escribe un relato”, de Francisco Carrasco y Antonio Luis Ginés, con un autor invitado; el taller “Cómo se escribe un poema”, de Eduardo García, con la participación de varios de los poetas invitados al festival, y un taller literario para mayores coordinado por Matilde Cabello. Además, en el plano de la composición de letras musicales, Javier Álvarez impartirá el taller “Cuando haces pop”. En cuanto a la participación de poetas extranjeros, asistirán el egipcio Ahmad Al-Shahawy —Premio Unesco de Letras en 1998 y Premio Kavafis—; el chileno Javier Bello —Premio Pablo Neruda 2007—, un poeta ya consagrado por la expresividad de sus imágenes; el portugués Ruy Ventura, ganador del Prémio Revelaçao de Poesia da Associaçao Portuguesa de Escritores por su libro Arquitectura do Silêncio (Lisboa, 2000), o el gran Milo de Angelis, un italiano que se está traduciendo actualmente al castellano y tendrá en Cosmopoética su primera presentación ante el público de habla hispana.POETAS MODERNOS MEXICANOS:Doy la bienvenida a esta antología, La semilla desnuda, que incluye en sus páginas a 90 poetas, y por consiguiente 90 poemas. Y sobre todo, doy la bienvenida al título por su poder simbólico que podría tener diversos significantes, pero el que yo quiero ver en él, es esa unión de óvulo y esperma que da por clímax un hermoso ser vivo, nacido desnudo y que tuvo de gestación exactos y cumplidos sus nueve meses; y aquí, creo la intención es más que cabalística al recurrir a 90 poemas para no caer en la simple asociación sagrada. A fin de cuentas, esta es una antología, un nuevo ser incorporándose a la práctica mexicana, con el interés de preservar y ser semilla de modificación del modo de concebir la creación. Pues como sabemos la intención principal de cada antologador, sea con criterio conservador o de innovación, es postular con una serie de poetas reunidos, una relectura de la tradición, o al menos de una parte de esta.Rogelio Cuéllar /1989.Anthony Stanton, comenta en su libro Inventores de tradición: ensayos sobre poesía mexicana moderna (FCE, 1998) que hay tres tipos o modelos de antologías; se refiere a la clasificación que realiza Pedro Salinas para entender el sentido o intento de una compilación. “Por definición hay tres tipos de antologías: la antología personal, donde priva por completo el gusto del seleccionador. 2. Aquellas que representan una escuela o tendencia literaria, con exclusión de las restantes. 3. Y las que podríamos llamar históricas”. El primer tipo ignora al público, el segundo se dirige a un grupo minoritario de artistas, y el tercero está dirigido a un público extenso, al cual aspira a dar un amplio panorama, lo más neutral e imparcial posible. Aunque es un error frecuente, a la hora de juzgar una antología, aplicarle criterios distintos a los que rigieron su confección.Esta antología reúne los tres puntos anteriores, pero cada uno de manera diferente a la planteada. No llega a ser una antología personal, pues priva el criterio, y no sólo el gusto, de los antologadores, tan es así, que son tres poetas editores los que la realizaron, y cada uno de ellos con puntos diferentes de vista respecto a los autores y poemas seleccionados. El segundo punto, pese a que el compendio viene de un origen grupal, es decir, una iniciativa de Poetas en Construcción, no está restringido a una estética o tendencia, e incluso hace sólo una pequeña selección de los poetas que participan en el grupo compilador de esta antología, lo cual nos habla también de una visión autocrítica. El tercer punto, es quizá el más definitivo para La semilla desnuda, pues aspira a ser “imparcial”, o lo más imparcial posible para dar una selección completa de buenos poetas mexicanos, según se plantea en el prólogo. “Una de nuestras exigencias a los autores incluidos fue que sean en realidad poetas, buenos poetas, no de un poema o de tres, que su actitud sea propositiva y honesta, que mantengan un compromiso serio con la creación y con el arte (…) resulta decepcionante el fenómeno que se presenta cuando ciertos simuladores, hábiles conocedores del idioma, intentan disfrazar la voz de la poesía sin conseguirlo; su audacia se queda en juegos verbales que a veces rayan en el disparate, desde nuestro punto de vista ahí no está la poesía, por más que el versificador sea aun importante referente en el mundo de la literatura” .El nacimiento de La semilla desnuda está demarcado por otras antologías que se editaron en su mismo año, y que son de un carácter si no antagónico, sí bastante distinto, pues en estas obras lo que resalta son los tributos y los homenajes, como es el caso de Tributo a Sabines (He aquí que estamos todos reunidos), compilación de Jorge Contreras Herrera, poeta hidalguense, Editorial Fridaura y Los Ablucionistas, 2010, y Querido (homenaje a Juan Gabriel) Mantarraya Ediciones, 2010. Otra antología por poner el ejemplo, es la del chileno Héctor Hernández Montecinos, con 4M3R1C4 (América), Ventana Abierta, 2010, donde reúne “novísimos” poetas mexicanos y latinoamericanos, desde una óptica estelar, muy personal, nacidos entre 1976 y 1986. Las tres antologías ejemplificadas aquí, nacidas el mismo año que La semilla desnuda, fueron realizadas desde el gusto de sus respectivos antologadores. Los compiladores del libro que ahora nos reúne, pertenecen al grupo Poetas en Construcción, que cumple 20 años de promover la poesía, que fue fundado en 1991, en Ciudad Nezahualcóyotl, y que desde entonces ha impulsado constantemente la poesía tanto en México, como en Francia, España, Italia, Chile y Cuba. Los compiladores, Kuitláuak Macías, Santos Velázquez y Porfirio García Trejo, pertenecen a la generación de los 50, tal vez por eso su gusto y predilección por los poetas de esa década; como es normal tienen la influencia temporal, pues de los 90 autores antologados, 30 pertenecen a ésta. Cabe comentar que la generación de los 50 es importante para la poesía nacional por su intento de incluir en su lenguaje poético el compendio de lo “popular”, pero asumido desde sus respectivas clases sociales; así, los poetas de clase media, o media alta, se dedican a incluir en sus escritos contextos citadinos o laborales, aparte de tomar en muchas ocasiones una estructura que tiende a lo narrativo, o en algunos por lo contrario, la influencia de un Góngora asistido por el jazz, la lectura de los malditos y versos que apuntan a lo ensayístico; retomando la cultura oriental como fondo. En pocas palabras, son poetas universalistas, que tratan de asimilar su entorno en una poética que todavía se percibe algo ajena a sus esenciales circunstancias. Un importante acierto de la antología, es que reúne nueve generaciones poéticas, desde 1918, con Alí Chumacero, que aún vivía cuando estaba en ciernes la Semilla, hasta Martha Rodríguez Mega, nacida en 1991; esto nos da una visión con buen margen de diferencia de estilos, ideas o corrientes estéticas al realizar el recorrido en nuestra lectura. El compendio cuenta con cuatro importantes poetas de los años 20, como Dolores Castro, Eduardo Lizalde, Rubén Bonifaz Nuño y la recién fallecida y homenajeada, Norma Bazúa Fitch. De los años 30, se seleccionaron sólo ocho de los más importantes poetas: Gabriel Zaid, Juan Bañuelos, Isabel Fraire, Salvador Alcocer, Thelma Nava, Óscar Oliva, Hugo Gutiérrez Vega y José Emilio Pacheco.De la década de los 40, fueron seleccionados catorce, los más conocidos: Carlos Montemayor, que también falleció en el trayecto de la edición del libro; Homero Aridjis, Max Rojas, Marco Antonio Campos, Elsa Cross, Silvia Pratt, Antonio Deltoro, Ricardo Yáñez, Francisco Hernández, Elva Macías; y los menos conocidos: Olimpia Badillo, Teresa Guarneros, Luis Girarte y Mariángeles Comesaña.De la generación de los 50, como mencioné anteriormente, es la que más poetas aporta a la antología, con 30, de los cuales la mayoría son de reconocida trayectoria y que son personajes activos de las letras. Los menos sonados, pero no de menor calidad, y por lo mismo importantes de enunciar, son: Efrén Rodríguez Mendoza, Raúl Aceves, Iliana Godoy, Neftalí Coria, Ricardo Ríos, Baudelio Camarillo, Alfredo Espinoza, Jorge Valdez Díaz y Rafael Vargas. De la década de los 60, se pueden leer 15. Félix Suárez, Raúl Tapia, Mirtha Luz Pérez Robledo, María Baranda, Sergio Cordero, Guillermo Vega Zaragoza, Jorge Fernández Granados, Arturo Terán, Ángel Cuesta, entre otros. Para los años 70, fueron 13 los seleccionados. Aída Valdepeña, Aleyda Aguirre, Luigi Amara, Hernán Bravo Varela, Andrés Cisneros de la Cruz y Óscar de Pablo, también están antologados Israel Miranda Salas y Mónica Gameros, que se nota son buenos diseñadores, porque ellos realizaron el diseño y producción de esta antología; también participan, Mauro Ramírez, Ricardo Medrano Torres, Balam Rodrigo, entre otros. De los 80 y 90, la participación fue mínima, con cinco poetas. Me gustaría mencionar a Jonathan Ruiz y Martha Rodríguez Mega. Como todos sabemos, en las antologías, a nuestro parecer, siempre están los que sobran, y presentes los que faltan. Y aunque, puedo constatar, que esta antología es de muy buena calidad, podría atreverme a asegurar que en un 90% se cumple la alta pretensión de los antologadores, salvo en el 10%, que como cualquier lector y crítico que se digne de serlo, no estaría de acuerdo. Y como los mismos antologadores comentan en el prólogo, “Sabemos que seremos criticados, tanto por los que incluimos, como por los que dejamos fuera”, puedo atreverme a dar mi punto de vista, sobre cuatro poetas que hicieron falta en esta selección: Saúl Ibargoyen, Raúl Renán, Leopoldo Ayala y Enrique González Rojo Arthur, con ellos, seguramente, la antología habría rozado la perfección, pues como también todos sabemos, no hay libro sin erratas. Ahora sólo cabría preguntarse, ¿qué tenemos en común todos los poetas que estamos aquí antologados?, pues venimos de diferentes sectores, grupos, talleres y cánones. ¿Qué lugar ocupará esta antología en la historia de la poesía mexicana en un panorama poético, en donde nacen cerca de 20 o 30 antologías al año? ¿Logrará pese a su calidad y contundencia enfrentar el peso mediático definido por antologías como El manantial latente, Divino tesoro, Poesía ante la incertidumbre: antología (Nuevos poetas en español), por mencionar las menos, que en apariencia guardan en sus páginas a los poetas mexicanos en su totalidad? ¿Bastará tan sólo con buena poesía, buena calidad poética para enfrentarse a un medio joven y desesperado por destacar en las letras del mundo, donde no hay lugar para 20 o 30 antologías representativas, sino para una sola, como es la triste costumbre de la tradición? La semilla desnuda comparte en su catálogo muchos nombres de la poesía mexicana que figuran por igual en las antologías mencionadas y otras tantas más, tiene una selección de poemas escogidos con excelente gusto y tino, y sobre todo, interesante es ver que aunque viene de un grupo, tenga apertura a todas la voces, y por ello, le doy la mejor de las suertes, a esta Semilla de la poesía viva en México. *Adriana Tafoya. Poeta y Editora. Ciudad de México.1974. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco indistinto (2006), Sangrías (2008), El matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos (Ediciones Pasto Verde, 2009 y segunda edición Bitácora 2010) y Diálogos con la maldad de un hombre bueno (Editorial Ultramarina Cartonera, España, 2010). Obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía El Laberinto (2004). Ha sido incluida en diversas antologías poéticas, entre ellas el Anuario de poesía 2007 (FCE, 2008). Es compiladora de 40 Barcos de Guerra, Antología de Poesía (Coedición de 42 Editoriales Independientes, 2009). También ha colaborado en suplementos y revistas de México, Argentina, Nicaragua y España. Es editora de la revista y editorial VersodestierrO, y consejera editorial de Metáfora, hoja de poesía

jueves, 3 de mayo de 2012

POETAS COLOMBIANOS HAN SIDO TRADUCIDOS AL CHINO , LOS FELICITO MEDARDO ARIAS SATIZÁBAL,Gonzalo Arango, Jaime Jaramillo Escobar, Eduardo Gómez, Mario Rivero, José Manuel Arango, Nicolás Suescún, Giovanni Quessep, Jotamario Arbeláez, Miguel Méndez Camacho, Armando Romero, Raúl Henao, Raúl Gómez Jattin, María Mercedes Carranza, Juan Manuel Roca, Juan Gustavo cobo Borda, Antonio Correa Losada, Luz Mary Giraldo, Fernando Rendón, Piedad Bonett, Santiago Mutis Durán, Julio César Arciniegas, Amparo Osorio, Guillermo Martínez González, Eduardo García Aguilar, William Ospina, Javier González Luna, Hernando Guerra Tovar, Jorge Torres Medina, Armando Rodríguez Ballesteros, Gabriel Jaime Franco, Mery Yolanda Sánchez, Orietta Lozano, Fernando Linero, Gustavo Adolfo Garcés, Álvaro Marín, Flóbert Zapata, Fernando Herrera Gómez, Nicanor Vélez, José Zuleta Ortiz, Mauricio Contreras Hernández, Miguel Torres Pereira, Luz Helena Cordero Villamizar, Gabriel Arturo Castro, Ramón Cote Baraibar, Myriam Montoya, Gonzalo Márquez Cristo, Enrique Rodríguez Pérez, Juan Felipe Robledo, Winston Morales Chavarro, John J. Junieles, Federico Díaz Granados, Juan Sebastián Gaviria, Robert Max Steenkist. Renata Durán, Álvaro Rodríguez, Elkin Restrepo, Jorge Bustamante García, Andrea Cote, Fernando Denis, Argemiro Menco Mendoza, Joaquín Mattos Omar, Jorge García Usta, Yirama Castaño, Mario Eraso, Henry Luque Muñoz, Tallulah Flórez, Hernando Socarrás, Armando Orozco, Róbinson Quintero, Rafael del Castillo, Nelson Romero, Eugenia Sánchez Nieto, Jaime García Mafla, Rómulo Bustos, Luis Fernando Macías, Armando Orozco, Ómar Martínez, Darío Jaramillo Agudelo, Jorge Cadavid, Víctor Gaviria, Ana Milena Puerta, Alfonso Carvajal, Antonio Silvera, Julián Malatesta, Ómar Castillo, Luis Iván Bedoya, Carlos Vásquez, Samuel Jaramillo, Hugo Chaparro, Guillermo Linero, Carlos Patiño, Colombia Truque Vélez, Hernán Vargas Carreño, José Luis Díaz Granados, Miguel Iriarte y Carlos Castillo

派詩人的哥倫比亞人已被翻譯成中文,真高興SatizábalMEDARDO阿里亞斯貢薩洛·阿朗戈,海梅·哈拉米略·埃斯科瓦爾·愛德華多·戈麥斯,馬里奧·里韋羅,若澤·曼努埃爾·阿朗戈,薩科Suescún,Quessep喬瓦尼,Jotamario Arbelaez,米格爾·門德斯·卡馬喬,阿曼多·羅梅羅,勞爾Henao ,胡安·曼努埃爾·羅卡,瑪麗亞梅賽德斯卡蘭薩jattin勞爾·戈麥斯,胡安·古斯塔沃·科博博達,安東尼奧·科雷亞洛薩達,盧茨瑪麗·希拉爾多,費爾南多·倫登,聖母憐子Bonett,聖地亞哥Mutis杜蘭,塞薩爾Arciniegas,安帕羅奧索里奧,吉列爾莫·馬丁內斯·岡薩雷斯·愛德華多·加西亞·阿吉拉爾阿曼多·豪爾赫托雷斯梅迪納,威廉·奧斯皮納,哈維爾岡薩雷斯月神,埃爾南戰爭托瓦爾,巴列斯特羅斯羅德里格斯,加布里埃爾海梅·佛朗哥,約蘭達·桑切斯梅里,Orietta洛薩諾費爾南多Linero,古斯塔沃·阿道弗·Garces,阿爾瓦羅·馬林,Flobert薩帕塔,費爾南多·戈麥斯·埃雷拉,尼卡諾爾·貝萊斯毛里西奧·埃爾南德斯蘇萊塔何塞·奧爾蒂斯,孔特雷拉斯,米格爾·托雷斯·佩雷拉盧斯拿科爾德羅Villamizar的,加布里埃爾·阿圖羅·卡斯特羅,拉蒙·科特Baraibar,MYRIAM蒙托亞,貢薩洛·馬爾克斯基督,恩里克·羅德里格斯·佩雷斯,胡安·費利佩·羅夫萊多·溫斯頓Chavarro莫拉萊斯,約翰·J. junieles,費德里科·迪亞斯·格拉納多斯,胡安·塞巴斯蒂安·加維里亞,羅伯特·馬克斯Steenkist。豪爾赫·布斯塔曼特,埃爾金·雷斯特雷波雷娜塔·杜蘭,阿爾瓦羅·羅德里格斯·加西亞,安德烈科特迪瓦,丹尼斯·費爾南多,Argemiro Menco門多薩,華金·奧馬爾·馬托斯,豪爾赫·加西亞USTA,Yirama布朗,馬里奧Eraso,亨利·穆尼奧斯·盧克,塔盧拉弗洛雷斯,Socarras埃爾南,阿曼多·奧羅斯科金特羅·羅賓遜,拉斐爾·德爾卡斯蒂略,納爾遜·羅梅羅,尼婭·桑切斯·涅托Mafla羅慕洛布斯托斯,海梅·加西亞,路易斯·費爾南多·馬西亞斯,阿曼多·奧羅斯科,奧馬爾·馬丁內斯,達里奧·哈拉米略Agudelo,豪爾赫Cadavid,維克托·加維里亞,安娜米萊娜普埃爾塔,阿方索·卡瓦哈爾,安東尼奧Silvera朱利安馬拉泰斯塔,奧馬爾·卡斯蒂略,Bedoya伊万·路易斯·卡洛斯·巴斯克斯,塞繆爾·哈拉米略,烏戈·查帕羅,威廉Linero,卡洛斯·帕蒂諾·貝萊斯Truque哥倫比亞,埃爾南·巴爾加斯·卡雷尼奧,何塞·路易斯·迪亞斯·格拉納多斯,米格爾Iriarte和卡洛斯·卡斯蒂略

miércoles, 21 de marzo de 2012

WIKIPEDIA SIGUE MANOSEANDO MI NOMBRE

Siempre he hecho lo posible por conservar mi privacidad, primero porque considero que mis versos son muy malos y segundo porque no nací para la farándula, el espectáculo es para los payasos. Así que veo de muy mal gusto que Wikipedia tenga una página de discusión sobre mí, ello les quita la seriedad que aparentan tener. Soy una campesina de vereda, no tengo un solo verso que me defienda y estoy en todo mi derecho de conservar mi anonimato, alerto a los lectores que nada de lo que se escriba allí es confiable, pues desde que perdí mi cordura no he podido encontrar a nadie que me diga de dónde vengo, ello les da una idea de lo desadaptados que estarían quienes aseguren conocer quién soy, insisto, daría lo que fuera por saber quién soy.

domingo, 18 de marzo de 2012

POETAS DEL MOVIENTO LITERARIO SALOMÓN BORRASCA

La poetisa Lida Carvajal Zafra fue una de las cofundadoras del movimiento de Salomón Borrasca, su conocimiento de relaciones públicas fue clave en la divulgación del movimiento.

La educadora y poeta Aura Rosa Cortés Amador fue indiscutiblemente una de las miembros más importantes.

La poetisa Dora Inés Marín Cifuentes fue una de sus miembros más ilustres, patrocinó como directora de la Biblioteca de Bellas Artes casi todos los eventos públicos que realizó el movimiento literario.

La poetisa Rocío Espinosa Herrera, radicada actualmente en España, era la voz dulce, su poesía amorosa se escuchó en casi todos los escenarios culturales del Valle del Cauca.


La declamadora y poeta María Teresa Ramirez Nieva acompañó el movimiento durante todo su período de duración.

La descomunal poeta Elisa Posada de Pupo, no es la más conocida pero yo la reconozco como la más grande.