EL PLASMA QUE ES EL CUARTO ESTADO DE LA MATERIA TIENE EL SECRETO DE LA PIEDRA FILOSOFAL


Quienes afirman que el plasma está en la sangre, tienen una verdad objetiva porque en todos los estados de la materia está la energía del universo y la sangre es nuestro estado líquido. El plasma es un estado propio, es la misma energía creadora que los hombres de la luz ubican en el disco de los deseos, que los metafísicos llaman el centro sexual. En este cuarto estado de la metería está la clave de la piedra filosofal que en la antigüedad los alquimistas consideraban la conversión de los metales en oro, es una verdad objetiva los estados de la materia tiene todos los metales pero las culturas que tenían el conocimiento de la energía en lo micro y en lo macro consideraron siempre el oro como el metal precioso, le hacían culto y lo relacionaban con el astro sol, es es parte de la simbiótica de la piedra filosofal que está en cada uno de nosotros y que cada uno activa desde su propia burbuja. Descubrir los secretos del cuarto estado de la materia es aproximarse a la eternidad de la misma. Así como he dicho que el cielo y el infierno son estados interiores, afirmo en mi ignorancia y reconociéndome como una hierba más, que la tierra prometida, la parte edénica es un estado interior donde el hombre que logra ser asistido por la luz recupera su memoria y regresa al lugar donde fue expulsado. El plasma es la energía del cerebro, no solo es energía creadora, sino también energía que transforma y en efecto puede convertir los metales de nuestro cuerpo en unas energía preciosa alimentada por el mismo éter . No obstante que el poder del plasma es una de las muy pocas cosas que se pueden comprobar en el plano físico por ejemplo por medio de la misma vida, no olvidemos que espíritu es lo que alimenta la materia, ese espíritu es energía , es plasma. Hay mucha gente que lo vive arrojando de su estado edénico, es decir somos nosotros los que nos sacamos del paraíso. La transformación de los metales en oro es un simbolismo de la liturgia más sublime de nuestro espíritu, donde nuestra parte instintiva, nuestra parte humana es controlada por el espíritu e impide que nuestra parte mala active la anti materia. El espíritu del universo, el éter, el padre eterno, Dios o como le quieran llamar a nuestra fuerza creadora, solo es afín a la vida, a la energía. No es el espíritu el que nos abandona sino nosotros los que abandonamos el espíritu.. Nacemos porque dos discos deseos permitieron la manifestación máxima de los electrones y protones ahí está el origen de la vida, un hombre y una mujer se encuentran en un estado de exaltación máxima de conciencia o de inconsciencia, riegan una semilla, está es verdad que sólo pueden entender los hombres de la luz o de la sabiduría tolteca, Umberto Eco el hombre que lo sabía todo y el antropólogo Carlos Castañeda por medio de la simbiótica descubrieron la tragedia que era para los toltecas el derrame. Hasta ahí puedo opinar , el resto es de la sabiduría de cada persona.. Salomón Borrasc

MATEMÁTICA DE SALOMÓN BORRASCA
Se trata de una ciencia nueva inspirada en los conceptos de Aristòteles y Galileo éste último decía que el universo no es más que una composición de números, Aristòteles afirmaba que el hombre puede acercarse a todo por medio de la observación, la deducción, y la lógica,.Salomón Borrasca dice que la energías es ascendente y descendente, habla de que los planos de la energía de Dios son infinitos, para este poeta y matemático de Palmira, Valle, Colombia cada átomo ,cada célula tiene un código de Dios. La matemática cuántica se refiere a la suma y resta de los actos de la conciencia ,quiere decir que con las buenas acciones se suman números superiores de energía y con las malos actos se restan la energía de los campos de la conciencia. la matemática cuántica nos aproxima a Dios aplicando un estricto orden de nuestros actos de conciencia. así como en la matemática creada por el hombre se suman y se resta, en la matemática cuántica se suma y se resta la energía de los campos de la espiritualidad. en la física cuántica o también denominada por los físicos , el hombre reconoce espacios vibracionales de lo intangible, de los inexplicable y denominan estos confines de la energía superior como agujeros negros.

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POS-FILOSOFÍA
Salomón Borrasca dice mi pensamiento no es filosofía , la filosofía te aporta unos argumentos que te conducen A darle poder sólo a lo material. La POS FILOSOFÍA te aporta elementos que permiten encontrar en ti tu propia verdad que no es más que la verdad de el espíritu, las dos se mueven en diferentes extremos, tan grande es el pensamiento como el espíritu, tan grande es la imaginación como la idea.
TEORÍA DE LA POS FILOSOFÍA DE SALOMÓN BORRASCA Todo tiene dos miradas, la que se aproxima a la verdad y la que se aleja de la verdad, incluso, todo tiene varias miradas, porque la energía tiene planos, y todos acogemos una verdad acorde a nuestra necesidad espiritual. Antes de la filosofía, el hombre solo tenía una concepción espiritual de todo, los que tenían riqueza, la veían como un regalo de Dios y los que tenían pobreza, sabían que les faltaba espiritualidad para merecerla. No quiero justificar el papel de Constantino, simplemente imaginamos que sería de esta humanidad si solo tuviese la mirada materialista de los filósofos, en mi parecer, no existe rastro del hombre, nuestros antepasados ​​hubieran entrado en tal depresión que ellos mismos se hubieran inmolado, no es posible, no es viable, sostenerse cuerdo en este reino con la mirada materialista de los filósofos sin la esperanza del espíritu, esa esperanza es la única miel que alimenta nuestros corazones ante la decepción miserable y vileza de la que no tenga un soplo de espíritu.. Necesitamos de esa miel, de esa ambrosía en nuestros corazones para que nuestras células reciban un hálito de esa luz avasallan te de la conciencia universal .
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En el humilde concepto de este analfabeta que no descarta la posibilidad de estar loco y quien considera la verdad como un concepto personal, frase extraída del budismo, los físicos pioneros de la mecánica cuántica y de los agujeros negros, entre otros hombres grandes que se declararon ateos, estuvieron muy cerca de la energía de Dios . Una vez se encontraron con espacios vibracionales cuánticos, sus egos de científicos, que no les permitía aceptar nada por encima de ellos, incidió para que le dieran nombres ambiguos a lo que tenía nombre propio, energía de Dios. Los físicos en su ego no le atribuyen a la materia el elemento de Dios para no sentirse subordinado, entonces para ellos la materia tiene tres estados, el líquido, el sólido y el gaseoso. Y el cuarto estado que es el plasma, está en el sol y en las estrellas, es decir, ni la tierra, ni los mares, ni el hombre tiene ese estado que no tiene forma líquida, sólida o gaseosa y que es energía pura. Cuando manifiesto que la antimateria está en la mente, me refiero a la mente inferior, la mente superior al ser de Dios tiene el plasma y la energía de Dios habita en nuestro cerebro.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

POETAS Y ESCRITORES ARGENTINOS

martes 15 de noviembre de 2011POETAS Y ESCRITORES DE ARGENTINA
Como homenaje a los poetas y escritores argentinos menciono aquí sus nombres, me apeno por las omisiones involuntarias, son muy odiosas, hace poco en mi país Haití sacaron una lista de poetas y no me tuvieron en cuenta ni para servir los tintos en su lanzamiento, les confieso que ese día pensé en suicidarme, casi me le tiro a las patas de un burro, posiblemente en Haítí se averguenzan que me haya hecho tatuar en una teta el nombre de mi amiga Safo de Lesbos, con quien seguramente tumbé catres en vidas pasadas. Por los nombres omitidos menciono sus pueblos. Loor a Argentina donde proximaente voy a contraer nupcias con una africana que es más ardiente que yo.











Gabi Romano
María Elena Sancho
Florencia Abbate
José Antonio Abdelnur
Margarita Abella Caprile
María Raquel Adler
Javier Adúriz
Constante José Aguer
Mara Aguirre
Raúl Gustavo Aguirre
Eduardo Ainbinder
Felipe Aldana
Alejandro Lanoël
Jorge Alemán
Alfredo Bufano
Cristian Aliaga
Roberto Alifano
Rodolfo Alonso
Carlos Alvarado-Larroucau
Rodolfo A. Álvarez
Raúl Amaral
Agustina Andrade
Olegario Víctor Andrade
Apachaca






Graciela Aráoz
Julio Ardiles Gray
Alberto Adrián Arias
Lola Arias
Norberto Aroldi
Mario Arteca
Hilario Ascasubi
Jorge Aulicino
Lina Avellaneda
Ramón Ayala (cantante argentino)
Domingo de Azcuénaga y Basavilbaso
Miguel Ángel Bustos
Enrique Banchs
Roni Bandini
Carlos Barbarito
Vicente Barbieri
Martín del Barco Centenera
Leónidas Barletta
Silvia Baron Supervielle
Angélica Sonia Barrenechea Arriola
Néstor Barron
Ana Becciu
Gabriela Bejerman
Diana Bellesi
León Benarós
Luis Benítez
Marcelo Berbel
Bernardo Schiavetta
Emilia Bertolé
Héctor Pedro Blomberg
Jorge Boccanera
Ivonne Bordelois
Jorge Luis Borges
Edgar Brau
Delfina Bunge
Fausto Burgos
Juan Carlos Bustriazo Ortiz
Cachilo (poeta)
Enrique Cadícamo
Susana Calandrelli
Luis Cané





Julio Alberto Cantuarias
Arturo Capdevila
Linares Cardozo
Arturo Carrera
Evaristo Carriego (poeta)
Emma de Cartosio
Fabián Casas
Gustavo Caso Rosendi
Leonardo Castellani
Joaquín Castellanos
Blas Castellblanch
Elías Castelnuovo
Manuel J. Castilla
Horacio Castillo
José María Castiñeira de Dios
Vicenta Castro Cambón
Emeterio Cerro
Andrés Chabrillón
Juan Chassaing
Ariadna Chaves
Buenaventura Chumillas Laguía
Claudio Mamerto Cuenca
José María Contursi
Pascual Contursi
Gabino Coria Peñaloza
Martín Coronado
Celia Correas de Zapata
Alberto Cortez
Humberto Costantini
Aníbal Cristobo
Hilario Cuadros
Washington Cucurto
Daniel Omar Favero
Dante Bertini
Jaime Dávalos










Juan Carlos Dávalos
Mario Jorge De Lellis
Esteban de Luca
María de Villarino
Fernando Demaría
Edgardo Dobry
Carlos Dominguez (periodista)
Daniel Durand
Rodolfo Edwards
Edmundo Eichelbaum
Enrique Puccia
Juan Carlos Escalante
Esteban Feune de Colombi
Ángel de Estrada
Ángel Faretta
C.E. Feiling
Jacobo Feldman
César Fernández Moreno
Baldomero Fernández Moreno
Gabo Ferro
Jacobo Fijman
Juan de Dios Filiberto
Celedonio Flores
Hugo Foguet
Jorge Fondebrider
Eduardo Antonio Fracchia
Francisco Luis Bernárdez
Francisco Madariaga
Luis Franco
Daniel Freidemberg
Luisa Futoransky
Raúl Galán
Gerardo Gambolini
Daniel García-Mansilla
Gastón Gori
Juan Gelman
Joaquín Giannuzzi
Oliverio Girondo
Alberto Girri
José González Castillo
Eduardo González Lanuza
Raúl González Tuñón
Alfredo Julio Grassi
Rubén Grau
Miguel Grinberg
Néstor Groppa
Irene Gruss
Fernando Guibert
Carlos Guido y Spano
Ricardo Güiraldes
Roberto Hermida
José Hernández (escritor)
Alberto Hidalgo
Julio Huasi
Jacobo Regen
Jorge Sánchez Aguilar
José de Maturana
Juan Emmanuel Ponce de León
Roberto Juarroz
Julián Axat
Kato Molinari
Santiago Kovadloff
Rita Kratsman
Juan Crisóstomo Lafinur
Ana Emilia Lahitte
Leónidas Lamborghini
Osvaldo Lamborghini
Norah Lange
Luis Landriscina
Anahí Lazzaroni
Pipo Lernoud
Libertad Demitrópulos
Hamlet Lima Quintana
Dante A. Linyera
Jorge Ángel Livraga Rizzi
Manuel Lizondo Borda
Francisco López Merino
Luis Luchi
Leopoldo Lugones
Luis José de Tejeda y Guzmán
Luis María Sobrón
Buenaventura Luna
Tom Lupo
Pilar de Lusarreta
Ana María Machado
Marcos Silber
Leopoldo Marechal
María Teresa Andruetto
Marta Cwielong
Marta Giménez Pastor
Juan Carlos Martelli
Carlos Mastronardi
Matilde Herrera
Rodolfo Mattarollo
Mauricio Javier Campos
Salvadora Medina Onrubia
Rosita Melo
Aledo Meloni
Higinio Mena
Mamerto Menapace
Jorge Méndez
Julio Migno
César Aira
Federico Andahazi
Carlos Antognazzi
Roberto Arlt
Juan.J.Bajarlía
Vicente Battista
Eduardo Belgrano Rawson
Eduardo Berti
José Bianco
Adolfo Bioy Casares
Jorge Luis Borges
Miguel Briante
Teresa Caballero
Martín Caparrós
Abelardo Castillo
Cristina Civale
Marcelo Cohen
Haroldo Conti
Julio Cortázar
Roberto Cossa
Antonio Dal Masetto
Marco Denevi
María E. de Miguel
Pablo De Santis
Antonio Di Benedetto
Marcelo di Marco
Alicia Dujovne Ortiz
Alejandro Dolina
C.E.Feiling
José Pablo Feinmann
Juan Filloy
Fogwill
Roberto Fontanarrosa
Juan Forn
Rodrigo Fresán
Luisa Futoransky
Carlos Gardini
Juan Gelman
Mempo Giardinelli
Alberto Girri
Angélica Gorodischer
Daniel Guebel
Luis Gusmán
Liliana Heker
Sylvia Iparraguirre
Noé Jitrik
Vlady Kociancich
Alicia Kozameh
Alberto Laiseca
Leónidas Lamborghini
Osvaldo Lamborghini
Leopoldo Marechal
Juan Martini
Guillermo Martínez
Tomás Eloy Martínez
Manuel Mujica Láinez
Gustavo Nielsen
Silvina Ocampo
Alicia Partnoy
Alan Pauls
Néstor Perlongher
Ricardo Piglia
Alejandra Pizarnik
Abel Posse
Manuel Puig
Rodolfo Rabanal
Andrés Rivera
Reina Roffé
Germán Rozenmacher
Ernesto Sábato
Guillermo Saccomanno
Juan José Saer
Beatriz Sarlo
Ana María Shua
Osvaldo Soriano
Alicia Steimberg
Héctor Tizón
Pablo Urbanyi
Paco Urondo
Luisa Valenzuela
David Viñas
María Elena Walsh
Rodolfo Walsh
Marcelo Zamboni
Florencia Abbate
Gabriela Acher
Gloria Alcorta
Alejandro Lanoël
Alejandro Segura
Jorge Alemán
Carlos Aletto
Alma Bressan
Antonio Mateo Allende
Antonio Santa Ana
Chuny Anzorreguy
Apachaca
Graciela Aráoz
José Arce
Julio Ardiles Gray
Raúl Argemí
Javier Argüello
Abelardo Arias
Mario Arteca
Jorge Asís
Carlos Astrada
Velmiro Ayala Gauna
Ramón Ayala (cantante argentino)
Elizabeth Azcona Cranwell
Cristina Bajo
Luis Balaguer
Florencio González Balcarce
Daniel Osvaldo Balditarra
Carlos Barbarito
Vicente Barbieri
Pedro Luis Barcia
Jorge Barón Biza
Silvia Baron Supervielle
Angélica Sonia Barrenechea Arriola
Ana María Barrenechea
Néstor Barron
Álvaro Barros
Barylka Yerahmiel
Raúl Barón Biza
Adela Basch
Vicente Battista
Osvaldo Bazán
Alfredo Becerra
Eduardo Belgrano Rawson
Augusto Belín Sarmiento
León Benarós
Héctor Ángel Benedetti
Alberto Benegas Lynch
Carlos Javier Benielli
Ariel Bercovich
Bernarda Seitz
Bernardo Schiavetta
Carlos Bernatek
Eduardo Berti
Sarah Bianchi
Héctor Bianciotti
Poldy Bird
Sergio Bizzio
Isidoro Blaisten
Florencia Bonelli
Mateo Booz
René Borderes
María Angélica Bosco
Edgar Brau
Domingo Bravo
Miguel Briante
Leopoldo Brizuela
Herminia Brumana
Buenaventura de Arzac
Fausto Burgos
Graciela Cabal
Samuel Cabanchik
Ana María Caffaratti
Susana Calandrelli
Santiago Calzadilla
Estanislao del Campo
Débora Campos
Alicia Candiani
Luis Cané
Miguel Cané
Miguel Cané (padre)
Pablo Capanna
Martín Caparrós
Arturo Capdevila
Carlos Alberto Merlino
Carlos Ibarguren
Julio Alberto Carreras
Evaristo Carriego (poeta)
Tarik Carson
Emma de Cartosio
Juan Emiliano Carulla
Tomás D. Casares
Hernán Casciari
Leonardo Castellani
Blas Castellblanch
Manuel J. Castilla
Abelardo Castillo
José María Castiñeira de Dios
Nicolás Casullo
Nora Catelli
Julián Centeya
Arturo Cerretani
Emeterio Cerro
Gabriela Cerruti
César Isidro Actis Bru
Andrés Chabrillón
Ariadna Chaves
Fermín Chávez
Sergio Chejfec
Buenaventura Chumillas Laguía
Iverna Codina
Marcelo Cohen
Ricardo Coler
Jorge Consiglio
Haroldo Conti
Celia Correas de Zapata
Augusto Raúl Cortázar
Leticia Cossettini
Julio A. Costa
Lázaro Covadlo
Aníbal Cristobo
María Sonia Cristoff
Washington Cucurto
Blanca Curi
Agustín Cuzzani
Juan Czajkowski
César Bruto
César Magrini
Carlos Alfredo D'Amico
Eduardo D'Anna
Santiago Dabove
Jorge Dágata
Marcelo Damiani
Dante Bertini
Juan Carlos Dávalos
María de Villarino
Ariel Delgado
Marco Denevi
Anexo:Obras y premios de Laura Devetach
Edgardo Devita
Antonio Di Benedetto
Carlos Di Fulvio
Enrique Díaz Araujo
Adolfo Dickman
Diego Arandojo
Iván Díez
Néstor Dipaola
Carlos Alberto Disandro
Ramón Doll
Carlos María Domínguez
Plácido Donato
Dardo Sebastián Dorronzoro
Marcelo Dos Santos
Beatriz Doumerc
Romina Doval
Juan Draghi Lucero
Pablo Dreyfus
César Duayen
Alicia Dujovne Ortiz
Daniel Durand
Juan Pablo Echagüe
Pedro Echagüe
Esteban Echeverría
Eduardo Goligorsky
Alicia Eguren
Samuel Eichelbaum
Enrique Puccia
Enzo Maqueira
Florencio Escardó
Eduardo Estévez
Fermín Estrella Gutiérrez
María Inés Falconi
Federico Falco
Federico Gauffin
Esther Feldman
Jacobo Feldman
Alicia Fernández
Jorge Fernández Díaz (escritor)
Graciela Fernández
Nelly Fernández Tiscornia
Enrique Ferrari
Juan Carlos Ferrari
Emilia Ferreiro
Christian Ferrer
Gustavo Ferreyra
Jacobo Fijman
Juan Filloy
Hugo Finkelstein
Hugo Foguet
Rodolfo Fogwill
Jorge Fondebrider
Alberto María Fonrouge
Horacio Fontova
Aníbal Ford
Luis Ricardo Fors
Eduardo Antonio Fracchia
Luis Franco
Daniel Freidemberg
Daniel Frescó
Silvio Frondizi
Avia Terai
Charata
El Sauzalito
Fuerte Esperanza
Gancedo
General Pinedo
General San Martin
Hermoso Campo
Isla del Cerrito
Juan Jose Castelli
Las Breñas
Machagai
Mision Nueva Pompeya
Pampa del Indio
Puerto Tirol
Resistencia
Roque Saenz Peña
Villa Angela
Villa Rio Bermejito
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Corrientes
Córdoba
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquen
Río Negro
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Sgo. del Estero
T. del Fuego
Tucuman
Adolfo Gonzales Chaves
Aguas Verdes
Alberti
Arenas Verdes
Arrecifes
Ayacucho
Azul
Bahia Blanca
Bahia San Blas
Balcarce
Baradero
Benito Juarez
Bolivar
Bragado
Brandsen
Campana
Cañuelas
Capilla del Señor
Capitan Sarmiento
Carhue
Carilo
Carlos Casares
Carlos Keen
Carlos Tejedor
Carmen de Areco
Carmen de Patagones
Castelli
Chacabuco
Chapadmalal
Chascomus
Chivilcoy
Ciudad de Buenos Aires
Claromeco
Colon
Coronel Dorrego
Coronel Pringles
Coronel Suarez
Coronel Vidal
Costa Azul
Costa Chica
Costa del Este
Costa Esmeralda
Daireaux
Dolores
Ensenada
Escobar
Exaltación de la Cruz
General Belgrano
General Lamadrid
General Las Heras
General Lavalle
General Madariaga
General Pinto
General Rodriguez
General Villegas
Guaminí
Huanguelen
Junin
La Lucila del Mar
La Plata
Las Flores
Las Gaviotas
Las Toninas
Lincoln
Lobería
Lobos
Los Toldos
Lujan
Magdalena
Maipu
Mar Azul
Mar Chiquita
Mar de Ajo
Mar de Cobo
Mar de las Pampas
Mar del Plata
Mar del Sur
Mar del Tuyu
Marisol
Medanos
Mercedes
Miramar
Monte Hermoso
Navarro
Necochea
Nueva Atlantis
Nueve de Julio
Olavarria
Orense
Oriente
Ostende
Pedro Luro
Pehuajo
Pehuen Co
Pergamino
Pigüé
Pilar
Pinamar
Pinar del Sol
Pipinas
Puan
Punta Alta
Punta Indio
Punta Medanos
Quequen
Quilmes
Ramallo
Ranchos
Rauch
Reta
Rivadavia
Rojas
Roque Perez
Saavedra
Saladillo
Saldungaray
Salto
San Andres de Giles
San Antonio de Areco
San Bernardo
San Cayetano
San Clemente del Tuyu
San Fernando
San Isidro
San Miguel del Monte
San Nicolas
San Pedro
Santa Clara del Mar
Santa Teresita
Sierra de la Ventana
Sierra de los Padres
Sierras Bayas
Suipacha
Tandil
Tapalque
Tigre
Tomas Jofre
Tornquist
Treinta de Agosto
Trenque Lauquen
Tres Arroyos
Valeria del Mar
Vedia
Veinticinco de Mayo
Verónica
Vicente Casares
Villa Gesell
Villa La Arcadia
Villa Serrana La Gruta
Villa Ventana
Villalonga
Zarate

martes, 15 de noviembre de 2011

Héctor Abad Faciolince









Estudió medicina, filosofía y periodismo, todos inconclusos. Después de vivir en México, marchó a Italia, licenciándose en Lengua y Literatura Modernas. Vuelto a Colombia, su padre fue asesinado, y él, amenazado de muerte, por lo que marchó primero a España y luego a Italia, donde estuvo cinco años siendo profesor de Español en la Universidad de Verona. De vuelta a su país, fue director y editor de la Revista Universidad de Antioquia. Trabaja como traductor y crítico literario, y colabora con periódicos tales como Cambio y El Malpensante.

Es autor de ensayos y novelas.

JOTAMARIO ARBELÁEZ







Poeta colombiano nacido en Cali. Representante y cofundador del movimiento nadaísta colombiano, desde su primer libro de poemas, El profeta en su casa (1966), demostró la ironía y la mordacidad que había asimilado a través de sus lecturas de los creadores surrealistas. A ésta primera obra siguieron, El libro rojo de rojas (1970), junto a Elmo Valencia; Mi reino por este mundo (1981), La casa de la memoria (1985), El espíritu erótico (1990), realizada junto al pintor Fernando Guinard; y El cuerpo de ella (1999).

OCTAVIO PAZ / BIOGRAFÍA






Octavio Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914 en el pueblo de Mixcoac (ahora parte de la ciudad de México), en el Distrito Federal. Tenía dos figuras familiares muy importantes, su abuelo Irineo Paz quien era escritor, intelectual y estaba unido al gobierno de Porfirio Díaz; y su padre Octavio Paz, quien era revolucionario durante la Revolución Mexicana. Su familia y él se fueron a vivir a Estados Unidos cuando era pequeño.Cuando regresó a México participó en las rebeliones estudiantiles de esa época, las cuales buscaban la autonomía para la Universidad.

Muy joven, Octavio Paz comienza su actividad literaria ayudando a diversas revistas y diarios como "Bandaral" y "Cuadernos del Valle de México". Así mismo, en 1933 publica su primer libro de poemas llamado"Luna silvestre". Durante la Guerra Civil Española, en 1937, Octavio Paz viaja a España y publica poemas como "Perfil del Hombre" y "No pasarán".

A su regreso a México en 1938 ayuda a la formación del diario "El Popular", y así en 1939 se convierte en redactor jefe de este mismo. Ese mismo año, junto con Efraín Huerta, funda la revista de poesía y crítica "Taller" la cual ocupa un papel muy importante en la renovación literaria mexicana, ya que estaba integrada por escritores jóvenes y donde se publicaron traducciones de algunos textos importantes de la poesía universal moderna.

En 1940 funda la revista "El hijo pródigo" con Xavier Villaurrutia. Tres años después, ocupa un cargo diplomático en los Estados Unidos y después de dos años recibe la beca de la fundación Guggenheim.

Con sus ingreso al Servicio Exterior Mexicano, viaja a Europa para establecerse en París de 1946 a 1952, donde conoce a Bretón y colabora con las actividades del movimiento surrealista y con diversas revistas internacionales. Ahí mismo, publica sus ensayos "El laberinto de la Soledad" con el cual consigue un reconocimiento internacional, "El Arco y la lira" y "Las Peras del Olmo" donde se encuentra resumida su teoría poética.

En 1952 viaja a la India y Japón donde conoce poesía y pensamientos orientales. Tres años después con la ayuda de Leonora Carrington, Juan Soriano y Juan José Arreola funda el grupo "Poesía en Voz Alta" al mismo tiempo que colabora con "Revista mexicana de literatura" y en "El corno emplumado" donde practica y defiende las posiciones experimentales del arte contemporáneo. En 1956 intenta su aventura teatral y es por eso que escribe "La Hija de Rapaccini".

En el año de 1962 fue embajador de México en la India, pero en 1968 renuncia a ese cargo como protesta por los sucesos estudiantiles en México. En 1971 regresa a México donde dirige la revista "Plural" la cual trataba de las críticas de las letras, el arte, el pensamiento y la política, pero en 1976 la revista cae y Octavio Paz se une con otros intelectuales para dirigir la revista "Vuelta" la cual se convierte en la revista con mayor prestigio.

Recibió varios premios literarios, como el del Príncipe de Asturias, el Premio Cervantes(1981) y el de Tocqueville. Pero el mayor de todos fue el Premio Nobel, en 1990, otorgado como reconocimiento universal a su obra. Fue el primer escritor mexicano en recibirlo, y uno entre los varios concedidos a los autores de la literatura hispánica.

A lo largo de su vida Octavio paz estuvo casado dos veces:con la escritora mexicana Elena Garro y con Marie José Tramini.

Fallece en la ciudad de México el 20 de abril 1998.

lunes, 14 de noviembre de 2011

NOCHE EN ACAPULCO / Salomón Borrasca













Esta noche en Acapulco embriagadas con tequila
andaremos por las calles como dos aves nocturnas
y burlando los prejuicios en la curva de una esquina
me amarás perdidamente como no lo has hecho nunca.

Esta noche en Acapulco está demasiado fría
y la luz de los faroles no alcanza a iluminar
el extenso paraíso de tus carnes primitivas
de esas carnes que esta noche te prometo conquistar.

Bajo esa luna opaca y lujuriosa que nos mira
te daré todos los besos que no me has querido dar,
si mañana nos sorprende la implacable luz del día
nos pondremos otra cita en la puerta de algún bar.

Salomón Borrasca

GABRIELA MISTRAL / BIOGRAFÍA




(Seudónimo literario de Lucilia Godoy; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena. Hija de un maestro de escuela, con dieciséis años Gabriela Mistral decidió dedicarse ella también a la enseñanza; trabajó como profesora de secundaria en su país y como directora de escuela.

Gabriela Mistral se dio a conocer en los Juegos Florales de Chile en 1914 con el libro de poemas Los sonetos de la muerte, nacidos del dolor causado por el suicidio de su prometido, el empleado ferroviario Romelio Ureta, a quien había conocido en 1906. Estos sonetos fueron incorporados en 1922 a una colección más amplia de sus versos realizada por el Instituto Hispánico de Nueva York bajo el título de Desolación.


Gabriela Mistral

Ese mismo año dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por Vasconcelos. En México, Gabriela Mistral fundó la escuela que lleva su nombre y colaboró en la organización de varias bibliotecas públicas, además de componer poemas para niños (Rondas de niños, 1923) por encargo del ministro de Instrucción Pública mexicano, y textos didácticos como Lecturas para mujeres (1924).

Terminada su estancia en México, viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. Paralelamente, fue redactora de una revista de Bogotá, El Tiempo (sus artículos fueron recogidos póstumamente en Recados contando a Chile, en 1957), representó a Chile en un congreso universitario en Madrid y pronunció en Estados Unidos una serie de conferencias sobre el desarrollo cultural estadounidense (1930). En 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura.

La poesía de Gabriela Mistral

De tendencia modernista en sus inicios, su poesía derivó hacia un estilo personal, con un lenguaje coloquial y simple, de gran musicalidad, y un simbolismo que conecta con una imaginería de tradición folclórica. En sus obras expresó temas como el sufrimiento o la maternidad frustrada, así como inquietudes religiosas y sociales que responden a su ideología cristiana y socialista.

La obra de Mistral, en efecto, pasó por distintas etapas relacionadas con la temática y el estilo literario. En un primer momento, con la publicación de Desolación, existe un fuerte predomino del sentimiento sobre el pensamiento a la vez que una cercanía muy estrecha con lo religioso. En este libro aborda el tema del amor desde su propia experiencia trágica: la muerte de su amante.

En otra de sus producciones, Ternura (1924), la poetisa realiza una fusión de cuerpo y alma a través de la maternidad. Existe una pérdida real en el adulto: la infancia, que es restituida, en parte, a través del lenguaje. Este libro, dedicado a su madre y hermana, está dividido en siete secciones: Canciones de Cuna, Rondas, La Desviadora, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares y Cuento. Muchos de sus poemas -relacionados con niños- quedaron recogidos en sus poemarios Desolación y Lectura para Mujeres.

En 1938 apareció Tala, en la que está presente la cosmovisión dolorosa de Desolación. En 1954 apareció en Chile su siguiente colección de poemas, Lagar. Con anterioridad, habían aparecido dos antologías suyas, una en 1941 y otra en 1950, titulada Pequeña Antología. En esta obra estarían presentes todas las muertes, las tristezas, las pérdidas y el sentimiento de su propio fin. Éste fue el último texto que publicó en vida.

De aquí en adelante se publicarían muchos más textos recopilatorios de las poesías de la Mistral. Algunos de ellos son: Antología (1957), Recados: contando a Chile (1957), Los Motivos de San Francisco (1965), Poema de Chile (1967), Cartas de Amor de Gabriela Mistral (1978) y Gabriela Mistral en el Repertorio Americano (1978), entre otros muchos.

JORGE LUIS BORGES / BIOGRAFÍA



Nació en Buenos Aires, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986) Escritor argentino. Jorge Luis Borges procedía de una familia de próceres que contribuyeron a la independencia del país. Su antepasado, el coronel Isidro Suárez, había guiado a sus tropas a la victoria en la mítica batalla de Junín; su abuelo Francisco Borges también había alcanzado el rango de coronel.

Pero fue su padre, Jorge Borges Haslam, quien rompiendo con la tradición familiar se empleó como profesor de psicología e inglés. Estaba casado con la delicada Leonor Acevedo Suárez, y con ella y el resto de su familia abandonó la casa de los abuelos donde había nacido Jorge Luis y se trasladó al barrio de Palermo, a la calle Serrano 2135, donde creció el aprendiz de escritor teniendo como compañera de juegos a su hermana Norah.

En aquella casa ajardinada aprendió Borges a leer inglés con su abuela Fanny Haslam y, como se refleja en tantos versos, los recuerdos de aquella dorada infancia lo acompañarían durante toda su vida. Apenas con seis años confesó a sus padres su vocación de escritor, e inspirándose en un pasaje del Quijote redactó su primera fábula cuando corría el año 1907: la tituló La visera fatal. A los diez años comenzó ya a publicar, pero esta vez no una composición propia, sino una brillante traducción al castellano de El príncipe feliz de Oscar Wilde.

En el mismo año en que estalló la Primera Guerra Mundial, la familia Borges recorrió los inminentes escenarios bélicos europeos, guiados esta vez no por un admirable coronel, sino por un ex profesor de psicología e inglés, ciego y pobre, que se había visto obligado a renunciar a su trabajo y que arrastró a los suyos a París, a Milán y a Venecia hasta radicarse definitivamente en la neutral Ginebra cuando estalló el conflicto.

Borges era entonces un adolescente que devoraba incansablemente la obra de los escritores franceses, desde los clásicos como Voltaire o Víctor Hugo hasta los simbolistas, y que descubría maravillado el expresionismo alemán, por lo que se decidió a aprender el idioma descifrando por su cuenta la inquietante novela de Gustav Meyrink El golem.

Hacia 1918 lee asimismo a autores en lengua española como José Hernández, Leopoldo Lugones y Evaristo Carriego y al año siguiente la familia pasa a residir en España, primero en Barcelona y luego en Mallorca, donde al parecer compuso unos versos, nunca publicados, en los que se exaltaba la revolución soviética y que tituló Salmos rojos.

En Madrid trabará amistad con un notable políglota y traductor español, Rafael Cansinos-Assens, a quien extrañamente, a pesar de la enorme diferencia de estilos, proclamó como su maestro. Conoció también a Valle Inclán, a Juan Ramón Jiménez, a Ortega y Gasset, a Ramón Gómez de la Serna, a Gerardo Diego... Por su influencia, y gracias a sus traducciones, fueron descubiertos en España los poetas expresionistas alemanes, aunque había llegado ya el momento de regresar a la patria convertido, irreversiblemente, en un escritor.

De regreso en Buenos Aires, fundó en 1921 con otros jóvenes la revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a reeditar.

Durante los años treinta su fama creció en Argentina y su actividad intelectual se vinculó a Victoria y Silvina Ocampo, quienes a su vez le presentaron a Adolfo Bioy Casares, pero su consagración internacional no llegaría hasta muchos años después. De momento ejerce asiduamente la crítica literaria, traduce con minuciosidad a Virginia Woolf, a Henri Michaux y a William Faulkner y publica antologías con sus amigos. En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de costarle la vida.

Al agudizarse su ceguera, deberá resignarse a dictar sus cuentos fantásticos y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud de su madre y de su amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy fructífera. Así, en 1940, el mismo año que asiste como testigo a la boda de Silvina Ocampo y Bioy Casares, publica con ellos una espléndida Antología de la literatura fantástica, y al año siguiente una Antología poética argentina.

En 1942, Borges y Bioy se esconden bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq y entregan a la imprenta unos graciosos cuentos policiales que titulan Seis problemas para don Isidro Parodi. Sin embargo, su creación narrativa no obtiene por el momento el éxito deseado, e incluso fracasa al presentarse al Premio Nacional de Literatura con sus cuentos recogidos en el volumen El jardín de los senderos que se bifurcan, los cuales se incorporarán luego a uno de sus más célebres libros, Ficciones, aparecido en 1944.

Vicisitudes públicas

En 1945 se instaura el peronismo en Argentina, y su madre Leonor y su hermana Norah son detenidas por hacer declaraciones contra el nuevo régimen: habrán de acarrear, como escribió muchos años después Borges, una "prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos", pero lo cierto es que, a causa de haber firmado manifiestos antiperonistas, el gobierno lo apartó al año siguiente de su puesto de bibliotecario y lo nombró inspector de aves y conejos en los mercados, cruel humorada e indeseable honor al que el poeta ciego hubo de renunciar, para pasar, desde entonces, a ganarse la vida como conferenciante.

La policía se mostró asimismo suspicaz cuando la Sociedad Argentina de Escritores lo nombró en 1950 su presidente, habida cuenta de que este organismo se había hecho notorio por su oposición al nuevo régimen. Ello no obsta para que sea precisamente en esta época de tribulaciones cuando publique su libro más difundido y original, El Aleph (1949), ni para que siga trabajando incansablemente en nuevas antologías de cuentos y nuevos volúmenes de ensayos antes de la caída del peronismo en 1955.

En esta diversa tesitura política, el recién constituido gobierno lo designará, a tenor del gran prestigio literario que ha venido alcanzando, director de la Biblioteca Nacional e ingresará asimismo en la Academia Argentina de las Letras. Enseguida los reconocimientos públicos se suceden: Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cuyo, Premio Nacional de Literatura, Premio Internacional de Literatura Formentor, que comparte con Samuel Beckett, Comendador de las Artes y de las Letras en Francia, Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, Premio Interamericano Ciudad de Sèo Paulo...


Jorge Luis Borges

Inesperadamente, en 1967 contrae matrimonio con una antigua amiga de su juventud, Elsa Astete Millán, boda de todos modos menos tardía y sorprendente que la que formalizaría pocos años antes de su muerte, ya octogenario, con María Kodama, su secretaria, compañera y lazarillo, una mujer mucho más joven que él, de origen japonés y a la que nombraría su heredera universal. Pero la relación con Elsa fue no sólo breve, sino desdichada, y en 1970 se separaron para que Borges volviera de nuevo a quedar bajo la abnegada protección de su madre.

Los últimos reveses políticos le sobrevinieron con el renovado triunfo electoral del peronismo en Argentina en 1974, dado que sus inveterados enemigos no tuvieron empacho en desposeerlo de su cargo en la Biblioteca Nacional ni en excluirlo de la vida cultural porteña.

Dos años después, ya fuera como consecuencia de su resentimiento o por culpa de una honesta alucinación, Borges, cuya autorizada voz resonaba internacionalmente, saludó con alegría el derrocamiento del partido de Perón por la Junta Militar Argentina, aunque muy probablemente se arrepintió enseguida cuando la implacable represión de Videla comenzó a cobrarse numerosas víctimas y empezaron a proliferar los "desaparecidos" entre los escritores. El propio Borges, en compañía de Ernesto Sábato y otros literatos, se entrevistó ese mismo año de 1976 con el dictador para interesarse por el paradero de sus colegas "desaparecidos".

De todos modos, el mal ya estaba hecho, porque su actitud inicial le había granjeado las más firmes enemistades en Europa, hasta el punto de que un académico sueco, Artur Ludkvist, manifestó públicamente que jamás recaería el Premio Nobel de Literatura sobre Borges por razones políticas. Ahora bien, pese a que los académicos se mantuvieron recalcitrantemente tercos durante la última década de vida del escritor, se alzaron voces, cada vez más numerosas, denunciando que esa actitud desvirtuaba el espíritu del más preciado premio literario.

Para todos estaba claro que nadie con más justicia que Borges lo merecía y que era la Academia Sueca quien se desacreditaba con su postura. La concesión del Premio Cervantes en 1979 compensó en parte este agravio. En cualquier caso, durante sus últimos días Borges recorrió el mundo siendo aclamado por fin como lo que siempre fue: algo tan sencillo e insólito como un "maestro".

La obra de Jorge Luis Borges

Borges es sin duda el escritor argentino con mayor proyección universal. Se hace prácticamente imposible pensar la literatura del siglo XX sin su presencia, y así lo han reconocido no sólo la crítica especializada sino además las diversas generaciones de escritores, que vuelven con insistencia sobre sus páginas como si éstas fueran canteras inextinguibles del arte de escribir.

Borges fue el creador de una cosmovisión muy singular, sostenida sobre un original modo de entender conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. Sus narraciones y ensayos se nutren de complejas simbologías y de una poderosa erudición, producto de su frecuentación de las diversas literaturas europeas, en especial la anglosajona -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad son referencias permanentes en su obra-, además de su conocimiento de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. Su riguroso formalismo, que se constata en la ordenada y precisa construcción de sus ficciones, le permitió combinar esa gran variedad de elementos sin que ninguno de ellos desentonara.

El primer libro de poemas de Borges fue Fervor de Buenos Aires (1923), en el que ensayó una visión personal de su ciudad, de evidente cuño vanguardista. En 1925 dio a conocer Luna de enfrente y, tres años más tarde, Cuaderno San Martín, poemarios en los que aparece con insistencia su mirada sobre las "orillas" urbanas, esos bordes geográficos de Buenos Aires en los que años más tarde ubicará la acción de muchos de sus relatos.

Puede decirse que en estos primeros libros Borges funda con su escritura una Buenos Aires mítica, dándole espesor literario a calles y barrios, portales y patios. El poeta parece rondar la ciudad como un cazador en busca de imágenes prototípicas, que luego volcará con maestría en sus versos y prosas.

En 1930 publicó Evaristo Carriego, un título esencial en la producción borgeana. En este ensayo, al tiempo que traza una biografía del poeta popular que da título al libro, se detiene en la invención y narración de diferentes mitologías porteñas, como en la poética descripción del barrio de Palermo. Evaristo Carriego no responde a la estructura tradicional de las presentaciones biográficas, sino que se sirve de la figura del poeta elegido para presentar nuevas e inéditas visiones de lo urbano, como se manifiesta en capítulos tales como "Las inscripciones de los carros" o "Historia del tango".

Hacia 1932 da a conocer Discusión, libro que reúne una serie de ensayos en los que se pone de manifiesto no sólo la agudeza crítica de Borges sino además su capacidad en el arte de conmover los conceptos tradicionales de la filosofía y la literatura. Además de las páginas dedicadas al análisis de la poesía gauchesca, este volumen integra capítulos que han servido como venero de asuntos de reflexión para los escritores argentinos, tales como "El escritor argentino y la tradición", "El arte narrativo y la magia" o "La supersticiosa ética del lector".

En 1935 aparece Historia universal de la infamia, con textos que el propio autor califica como ejercicios de prosa narrativa y en los que es evidente la influencia de Robert Louis Stevenson y Gilbert Chesterton. Este volumen incluye uno de sus cuentos más famosos, "El hombre de la esquina rosada".

Historia de la eternidad (1936) y, sobre todo, Ficciones (1944) acabaron de consolidar a Borges como uno de los escritores más singulares del momento en lengua castellana. En las páginas de este último libro se despliega toda su maestría imaginativa, plasmada en cuentos como "La biblioteca de Babel", "El jardín de los senderos que se bifurcan" o "La lotería de Babilonia". También pertenece a este volumen "Pierre Menard, autor del Quijote", relato o ensayo -en Borges esos géneros suelen confundirse deliberadamente- en el que reformula con genial audacia el concepto tradicional de influencia literaria.

También de 1944 es Artificios, que incluye su célebre cuento "La muerte y la brújula", en el que la trama policial se conjuga con sutiles apreciaciones derivadas del saber cabalístico, al que Borges dedicó devota atención. El Aleph (1949), volumen de diecisiete cuentos, vuelve a demostrar su maestría estilística y su ajustada imaginación, que combina elementos de la tradición filosófica y de la literatura fantástica. Además del cuento que da título al libro, se incluyen otros como "Emma Zunz", "Deutsches Requiem", "El Zahir" y "La escritura del Dios".

El Hacedor (1960) incluía algunas piezas escritas treinta años antes y sin embargo guardaba una sólida unidad entre todas sus partes, no sólo formal sino también en cuanto a contenidos, siempre alineados en la idea borgeana de que tanto los grandes sistemas de la metafísica como las parábolas y las elucidaciones de la teología son elementos que forman parte del gran mundo de la literatura fantástica.

La obra de Borges se reparte también en un buen número de volúmenes escritos en colaboración, tanto dedicados a la ficción como al ensayo. Engrosan el caudal de sus escritos una gran cantidad de notas de crítica bibliográfica y comentarios de literatura, aparecidos en diferentes publicaciones periódicas argentinas y extranjeras, además de conferencias y entrevistas en las que desplegó con inteligencia y mordacidad sus puntos de vista. Se trata de una parte de su obra que, casi a la misma altura que sus libros considerados mayores, ha sido objeto recurrente de comentario y estudio por parte de la crítica y de numerosas recopilaciones.