EL PLASMA QUE ES EL CUARTO ESTADO DE LA MATERIA TIENE EL SECRETO DE LA PIEDRA FILOSOFAL


Quienes afirman que el plasma está en la sangre, tienen una verdad objetiva porque en todos los estados de la materia está la energía del universo y la sangre es nuestro estado líquido. El plasma es un estado propio, es la misma energía creadora que los hombres de la luz ubican en el disco de los deseos, que los metafísicos llaman el centro sexual. En este cuarto estado de la metería está la clave de la piedra filosofal que en la antigüedad los alquimistas consideraban la conversión de los metales en oro, es una verdad objetiva los estados de la materia tiene todos los metales pero las culturas que tenían el conocimiento de la energía en lo micro y en lo macro consideraron siempre el oro como el metal precioso, le hacían culto y lo relacionaban con el astro sol, es es parte de la simbiótica de la piedra filosofal que está en cada uno de nosotros y que cada uno activa desde su propia burbuja. Descubrir los secretos del cuarto estado de la materia es aproximarse a la eternidad de la misma. Así como he dicho que el cielo y el infierno son estados interiores, afirmo en mi ignorancia y reconociéndome como una hierba más, que la tierra prometida, la parte edénica es un estado interior donde el hombre que logra ser asistido por la luz recupera su memoria y regresa al lugar donde fue expulsado. El plasma es la energía del cerebro, no solo es energía creadora, sino también energía que transforma y en efecto puede convertir los metales de nuestro cuerpo en unas energía preciosa alimentada por el mismo éter . No obstante que el poder del plasma es una de las muy pocas cosas que se pueden comprobar en el plano físico por ejemplo por medio de la misma vida, no olvidemos que espíritu es lo que alimenta la materia, ese espíritu es energía , es plasma. Hay mucha gente que lo vive arrojando de su estado edénico, es decir somos nosotros los que nos sacamos del paraíso. La transformación de los metales en oro es un simbolismo de la liturgia más sublime de nuestro espíritu, donde nuestra parte instintiva, nuestra parte humana es controlada por el espíritu e impide que nuestra parte mala active la anti materia. El espíritu del universo, el éter, el padre eterno, Dios o como le quieran llamar a nuestra fuerza creadora, solo es afín a la vida, a la energía. No es el espíritu el que nos abandona sino nosotros los que abandonamos el espíritu.. Nacemos porque dos discos deseos permitieron la manifestación máxima de los electrones y protones ahí está el origen de la vida, un hombre y una mujer se encuentran en un estado de exaltación máxima de conciencia o de inconsciencia, riegan una semilla, está es verdad que sólo pueden entender los hombres de la luz o de la sabiduría tolteca, Umberto Eco el hombre que lo sabía todo y el antropólogo Carlos Castañeda por medio de la simbiótica descubrieron la tragedia que era para los toltecas el derrame. Hasta ahí puedo opinar , el resto es de la sabiduría de cada persona.. Salomón Borrasc

MATEMÁTICA DE SALOMÓN BORRASCA
Se trata de una ciencia nueva inspirada en los conceptos de Aristòteles y Galileo éste último decía que el universo no es más que una composición de números, Aristòteles afirmaba que el hombre puede acercarse a todo por medio de la observación, la deducción, y la lógica,.Salomón Borrasca dice que la energías es ascendente y descendente, habla de que los planos de la energía de Dios son infinitos, para este poeta y matemático de Palmira, Valle, Colombia cada átomo ,cada célula tiene un código de Dios. La matemática cuántica se refiere a la suma y resta de los actos de la conciencia ,quiere decir que con las buenas acciones se suman números superiores de energía y con las malos actos se restan la energía de los campos de la conciencia. la matemática cuántica nos aproxima a Dios aplicando un estricto orden de nuestros actos de conciencia. así como en la matemática creada por el hombre se suman y se resta, en la matemática cuántica se suma y se resta la energía de los campos de la espiritualidad. en la física cuántica o también denominada por los físicos , el hombre reconoce espacios vibracionales de lo intangible, de los inexplicable y denominan estos confines de la energía superior como agujeros negros.

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POS-FILOSOFÍA
Salomón Borrasca dice mi pensamiento no es filosofía , la filosofía te aporta unos argumentos que te conducen A darle poder sólo a lo material. La POS FILOSOFÍA te aporta elementos que permiten encontrar en ti tu propia verdad que no es más que la verdad de el espíritu, las dos se mueven en diferentes extremos, tan grande es el pensamiento como el espíritu, tan grande es la imaginación como la idea.
TEORÍA DE LA POS FILOSOFÍA DE SALOMÓN BORRASCA Todo tiene dos miradas, la que se aproxima a la verdad y la que se aleja de la verdad, incluso, todo tiene varias miradas, porque la energía tiene planos, y todos acogemos una verdad acorde a nuestra necesidad espiritual. Antes de la filosofía, el hombre solo tenía una concepción espiritual de todo, los que tenían riqueza, la veían como un regalo de Dios y los que tenían pobreza, sabían que les faltaba espiritualidad para merecerla. No quiero justificar el papel de Constantino, simplemente imaginamos que sería de esta humanidad si solo tuviese la mirada materialista de los filósofos, en mi parecer, no existe rastro del hombre, nuestros antepasados ​​hubieran entrado en tal depresión que ellos mismos se hubieran inmolado, no es posible, no es viable, sostenerse cuerdo en este reino con la mirada materialista de los filósofos sin la esperanza del espíritu, esa esperanza es la única miel que alimenta nuestros corazones ante la decepción miserable y vileza de la que no tenga un soplo de espíritu.. Necesitamos de esa miel, de esa ambrosía en nuestros corazones para que nuestras células reciban un hálito de esa luz avasallan te de la conciencia universal .
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En el humilde concepto de este analfabeta que no descarta la posibilidad de estar loco y quien considera la verdad como un concepto personal, frase extraída del budismo, los físicos pioneros de la mecánica cuántica y de los agujeros negros, entre otros hombres grandes que se declararon ateos, estuvieron muy cerca de la energía de Dios . Una vez se encontraron con espacios vibracionales cuánticos, sus egos de científicos, que no les permitía aceptar nada por encima de ellos, incidió para que le dieran nombres ambiguos a lo que tenía nombre propio, energía de Dios. Los físicos en su ego no le atribuyen a la materia el elemento de Dios para no sentirse subordinado, entonces para ellos la materia tiene tres estados, el líquido, el sólido y el gaseoso. Y el cuarto estado que es el plasma, está en el sol y en las estrellas, es decir, ni la tierra, ni los mares, ni el hombre tiene ese estado que no tiene forma líquida, sólida o gaseosa y que es energía pura. Cuando manifiesto que la antimateria está en la mente, me refiero a la mente inferior, la mente superior al ser de Dios tiene el plasma y la energía de Dios habita en nuestro cerebro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

ESCRITORES Y POETAS COLOMBIANOS




Humberto Jarrín
Héctor Abad Faciolince
Héctor Abad Gómez
María Josefa Acevedo de Gómez
Soledad Acosta de Samper
Alberto Quijano Guerrero
Alexander Melgarejo M
Alfredo Molano Bravo
Harold Alvarado Tenorio
Gustavo Álvarez Gardeazábal
Sergio Álvarez
Álvaro Salom Becerra
Amira de la Rosa
Ana María Martínez de Nisser
Manuel Ancízar
Gustavo Andrade
Albalucía Ángel
Antonio Llanos (poeta)
Gonzalo Arango
Jorge Arango
Consuelo Araújo Noguera
Julio Arboleda Pombo
Germán Arciniegas
Triunfo Arciniegas
Milcíades Arévalo
Argemiro Menco Mendoza
Albeiro Arias
Armando Romero
Aurelio Arturo
Samael Aun Weor
Humberto Ballesteros Capasso
Porfirio Barba Jacob
Edgar Bastidas Urresty
Ángela Becerra
Manolo Bellon
William Orlando Beltrán Carrillo
Jorge Bendeck Olivella
Leopoldo Berdella De la Espriella
Gustavo Bolívar
Mauricio Bonnett
Juan José Botero Ruiz
Andrés Burgos
Eduardo Caballero Calderón
Antonio Caballero
Andrés Caicedo
Hernando Calvo Ospina
Arturo Camacho Ramírez
Canario Rodríguez
Ricardo Cano Gaviria
James Cañón
Roberto Burgos Cantor
Juan Sebastián Cárdenas
Carlos Obregón Borrero
Carlos Patiño Millán
Carlos Vásquez Tamayo
Miguel Antonio Caro
José Eusebio Caro
Eduardo Carranza
María Mercedes Carranza
Rafael María Carrasquilla
Tomás Carrasquilla
Alfonso Carvajal
Juan de Castellanos
María Castilla
Francisca Josefa del Castillo
Carlos Castillo Quintero
Germán Castro Caycedo
Julio Cesar Londoño
Jaime Castro Núñez
Carlos Castro Saavedra
Álvaro Cepeda Samudio
José Chalarca
Rafael Chaparro Madiedo
Luis Fernando Charry
Clemencia Sánchez
Juan Gustavo Cobo Borda
Óscar Collazos
Consuelo Triviño Anzola
Javier Correa Correa
Andrea Cote
Rufino José Cuervo
José Elías Cury Lambraño
María Currea
Darío Jaramillo
Darío Ruiz Gómez
Hernando Domínguez Camargo
Estela Durán
El tuerto Echeverri
Eduardo Gómez (poeta)
Elkin Restrepo
Eduardo Escobar
Anexo:Escritores de Colombia
Jaime Espinel
Germán Espinosa
Evelio Rosero
Fanny Buitrago
Federico Díaz Granados
Fernando Denis
Gerardo Ferro Rojas
Antonio María Ferro Bermúdez
Julio Flórez
Carlos Framb
Jorge Franco (escritor)
Gabriel Arturo Castro
Gabriel Jaime Franco
Gonzalo Gallo
Francisco Antonio Gamboa
Isaías Gamboa
Santiago Gamboa
Jaime García Maffla
Gabriel García Márquez
Juan Manuel García Tejada
Jorge García Usta
Antonio García Ángel
Gonzalo García Valdivieso
German Camacho López
Giovanni Quessep
Nicolás Gómez Dávila
Raúl Gómez Jattin
Adolfo León Gómez
Simón González Restrepo
Fernando González (escritor)
Pascual Guerrero
Gustavo Adolfo Garcés
Antonio Gómez Restrepo
Efe Gómez
Bertha Hernández de Ospina
Alfredo Iriarte
Jorge Isaacs
Jaime García Pulido
Javier Naranjo
John Fitzgerald Torres Sanmiguel
John Galán Casanova
Jorge Cadavid
Jorge Holguín Uribe
José Antonio Calcaño
José Camacho Carreño
José Eugenio Díaz Castro
José Joaquín Casas Castañeda
José Manuel Arango
Jotamario Arbeláez
Juan Carlos Torres
Juan José Nieto Gil
Juan Tafur
Julio Jiménez (escritor)
Mario Laserna Pinzón
Lauren Mendinueta
Eutiquio Leal
Leopoldo López Álvarez
Luis López de Mesa
Lucas Caballero Calderón
Edison Lucio Torres
Lucía Estrada
Luis Cermeño
Luis Vidales
Henry Luque Muñoz
Luz Mary Giraldo
Luis Carlos López
Julián Malatesta
Mariano Arístides Calcaño
Gonzalo Márquez Cristo
José Manuel Marroquín
Lorenzo Marroquín
Jesús Martín-Barbero
Luis Martínez Delgado
Marvel Moreno
Matilde Espinosa
Olga Elena Mattei
Miguel Matus Caile
Mauricio Loza
Medardo rivas
Efraím Medina
Manuel Mejía Vallejo
Epifanio Mejía
Manuel Mejía
Mario Mendoza
Plinio Apuleyo Mendoza
Miguel Ángel Manrique
Gerardo Molina Ramírez
Antonio Mora Vélez
Orlando Mora
Tartarín Moreira
Rafael Humberto Moreno-Durán
Elisa Mújica
Álvaro Mutis
Jorge Duque Linares
Nahum Montt
Agustín Nieto Caballero
Candelario Obeso
Octavio Escobar Giraldo
Orietta Lozano
Darío Ortiz Vidales
Amparo Osorio
Luis Enrique Osorio
Sofía Ospina de Navarro
William Ospina
Rubén Darío Otálvaro
Pablo Montoya
Eustaquio Palacios
Antonio Panesso Robledo
Dagoberto Páramo Morales

LA CARTA / poema de la poetisa Salomón Borrasca

TU FORMA / Renée Vivien.





Tu forma... Tu forma es un relámpago en los brazos vacíos,
Tu sonrisa el instante que no se puede asir.
Tú huyes al llamado de mis ávidos labios
Que, oh mi Deseo, te imploran.

Más fría aún que la Esperanza, tu cruel caricia
Pasa como un perfume, muere como un reflejo,
¡Ah, la eterna hambre y la sed eterna
Y la eterna nostalgia!

Rozas sin abrazar, igual que la Quimera
Hacia la que van siempre los deseos incumplidos.
Nada vale el tormento ni el éxtasis amargo
De tus escasos besos.

Safo A Cleis / Luz Méndez de la Vega









Me amo en ti,

y

en tu figura,

me miro,

transformada

con la forma de mi sueño.



Al acariciarte

es mi reflejo
el que acaricio

narciso

en el espejo de tu cuerpo.



Me miro, así,

toda yo

vuelta carne tuya,

belleza que amo,

seda que acaricio
en tus mejillas.



Sabor de tu piel

en la blanca corola

de tus senos

y en la oscura y dulce fruta

de tu sexo.



Lenta y deleitosa
te recorro

con mis dedos

más sabios en
formas que los de Fidias,

y vuelvo un
cinturón de oro

mis brazos en torno

a tu cintura,
mientras ávidas

mis piernas

-como lianas-
se enredan en las tuyas

al tiempo que no hay límite

entre tu boca y la mía.



¿Tú o yo?
¿Cuál soy?

¿o cuál tú eres?



Fundidas en el placer

todo se borra,

y sobre el lecho, entre
los deshojados jacintos

de las rotas guirnaldas
-con que nos adornamos

para el íntimo festejo-
sólo sé

que soy llama

encendida en tu aliento.


Enajenada en ti

sin tiempo

y sin fronteras.
Perdida el borde de mi cuerpo,

en las oscuras aguas

del orgasmo,

me entrego hasta morir
en tu belleza.

Mujer / Audre Lorde








Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.

AMOR, AMOR / Gabriela Mistral




Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!

Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!

Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir! "

SAFO DE LESBOS





Fragmentos de la obra de Safo:


Oda a Afrodita

¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehuses tu
ayuda todopoderosa!

Lamento:


Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.